dijous, 21 d’agost del 2014

Nueva Zelanda I: Auckland y alrededores.

Nueva Zelanda, país verde y natural por excelencia. De momento, puedo decir que el lugar idóneo para vivir, el lugar donde me gustaría trabajar, un sitio de ensueño, perdido en mitad del océano Pacífico, a unas 3 horas de avión de la costa este de Australia y formado por dos islas principales: North Island y South Island, además de algunos islotes que también pertenecieron a los británicos en su momento. De hecho, en la actualidad, la reina Elisabeth II sigue siendo la jefa de Estado de Nueva Zelanda, algo que pasa en numerosos países todavía: los más importantes, Canadá y Australia.



Aotearoa es el nombre maorí del país, y es que los maoríes eran los pobladores originarios del lugar, antes de que llegara el Imperio británico, a mediados del siglo XIX, en virtud del Tratado de Waitangi. Desde 1907, Nueva Zelanda es realmente independiente (fue cuando se declaró “dominio con estatus especial”, dentro del Imperio británico. Tras la Segunda Guerra Mundial, en 1947, se declaró la independencia “completa”, aunque todavía pertenece a la Commonwealth.

Nueva Zelanda es uno de los países con una calidad de vida más alta del mundo, según numerosos indicadores y revistas especializadas y, concretamente, destaca su capital “oficiosa”, Auckland, destaca en estas encuestas. En este blog, voy a dividir mi viaje de 2012 en dos entradas: en la primera me centraré en Auckland y sus alrededores; en la segunda, comentaré los sitios más destacados que visitar en North Island. Comenzamos.



1.- Acceso y transporte.

Este país se encuentra en las Antípodas de España. Esto quiere decir dos cosas: que no puedes ir más lejos sin salir del planeta y, que si te pones a cavar hacia el interior de la tierra, llegarías (algún día y después de alguna que otra quemadura) a Nueva Zelanda.



Por tanto, las rutas que puedes seguir para llegar a este país son tan variadas, como compañías hay en el mercado. De hecho, puedes elegir ir hacia el este (vía asiática) o ir hacia el oeste (vía americana). Y, dentro de la vía asiática, puedes elegir ir hacia el este y luego al sur (vía China, Taiwán, Tailandia o Japón) o ir hacia el sur y luego hacia el este (vía Dubai). En el caso de escoger la vía americana, puedes ir oeste-sur (vía Vancouver o Los Ángeles) o sur-oeste (vía Santiago de Chile). Por tanto, como ves, las opciones son casi infinitas y hay que buscar un poco cuál es la mejor ruta, según la fecha que vayas y los precios de los vuelos. No obstante, en general, las rutas por vía asiática suele ser más baratas (a unos 850-1200€, ida y vuelta) que por vía americana (a unos 1400-1900€, ida y vuelta). He aquí un resumen de las posibles combinaciones:

Vía China-Taiwán-Tailandia-Japón: China Airlines, Aeroflot, Thai.
Vía Dubai: Emirates (con salidas desde Barcelona y Madrid).
Vía USA y Canadá (no recomendable por los estrictos controles de seguridad en tránsito): Iberia, Air New Zealand.
Vía Chile: Iberia, LAN.



Una vez allí, si no vas a moverte de Auckland y los alrededores, no es necesario alquilar coche, ya que la red de transporte público en autobús es bastante buena. No obstante, para ir de aventuras por la isla y conocer bien los distintos parajes naturales, es muy recomendable (y no demasiado caro siempre que se viaje en compañía) alquilar un coche. Concretamente, recomiendo la compañía kiwi ‘Jucy Rentals’, que ofrece alquileres de vehículos de 5 plazas por unos $50 el día (30€) y de caravanas con camas por $270 (170€). Se debe reservar con un mínimo de 1-2 semanas de antelación, especialmente, en puentes o fin de semana. Más información en: http://www.jucy.co.nz/. En cuanto a la conducción, se necesita el Permiso Internacional de conducción expedido en la jefatura de tráfico más cercana (10€) por una validez de un año y ser mayor de 18 años. Has de tener en cuenta que se conduce por el lado izquierdo (adelantamientos por la derecha).

2.- Documentación necesaria.

Para entrar en el país te harán un estricto control de seguridad (reconocimiento de maletas con perros adiestrados, detector de metales, escáner), de bioseguridad (se comprobará que no lleves ninguna especie animal ni vegetal que ponga en peligro la flora y fauna kiwi, así como alimentos que no sean propios del país) y, por último, tendrás que rellenar un cuestionario, del que luego te harán preguntas agentes especializados (para qué vienes, cuánto tiempo estás, si tienes dinero suficiente para ese tiempo, dónde te quedas, con quién te quedas…). En cuanto a documentos, necesitas un pasaporte con validez superior a 6 meses desde la fecha de entrada y te sellarán un visado de una validez de 6 meses. Si te quedas más tiempo y luego intentas salir, te cobrarán una penalización en el aeropuerto de salida, dependiendo del tiempo que haya excedido tu estancia.

La sanidad es de una calidad excelente, pero todos sus servicios son de pago, con lo que debes contratar un seguro privado de viaje, que cubra gastos sanitarios elevados (recomendado un mínimo de 120.000€) y la repatriación en caso de fallecimiento. Se suele contratar por días y sale a 2-3€ cada día.

En cuanto a la moneda oficial, es el dólar neozelandés (1 $NZ= 60 céntimos €). Se debe llevar la moneda cambiada (al menos $100) y luego se puede seguir cambiando allí. Te pueden preguntar cuánto dinero llevas en la aduana y es obligatorio declarar cantidades superiores a $3000. Aunque parezca que es una moneda devaluada respecto al euro, lo cierto es que la vida en Nueva Zelanda es realmente muy cara, con lo que es conveniente tener suficientes recursos.

Aunque no sea documentación, lo incluyo aquí: aunque Nueva Zelanda sea muy “British”, el adaptador de enchufes británico no sirve: tienen uno especial con tres clavijas que sólo lo suelen vender en allí, así que no se te olvide comprarlo en el aeropuerto, antes de ir al alojamiento.



Es también muy recomendable avisar al Ministerio de Asuntos Exteriores español que te vas a encontrar allí, ya que los terremotos son muy frecuentes y en caso de catástrofe natural, se podrían en contacto contigo y te darían toda la información necesaria en caso de repatriación. Se puede rellenar un formulario donde introducir todos tus datos de viaje, usando el siguiente link: https://www.visatur.maec.es/viajeros/

3.- Alojamiento.

Es una de las cosas baratas que hay en Nueva Zelanda. Auckland es el sitio más caro y suele salir a 20€ por noche y persona. En cambio, hostales rurales perdidos por zonas rurales pueden salir a menos de 10€ por persona y noche, especialmente si vais en grupo. De hecho, recuerdo que nos costó $100 una habitación para 9 durante una noche (unos 60€). Además, el tiempo que alquiléis la caravana, os ahorráis el alojamiento.

4.- Comidas.

La comida puede llegar a ser también muy barata: recuerdo esas ofertas de pizzas grandes por $5 o esos platos de sushi por $3 que nos salvaron más de una vez. En cambio, hay algunos productos que son carísimos, como verduras, o ciertas carnes y pescados (por ejemplo, los tomates estaban a $13 el kilo). Eso sí, no hay comida tradicional kiwi (o nosotros no la encontramos), sino que es una mezcla culinaria entre la influencia británica y asiática, especialmente de países como Japón o Indonesia.




5.- Qué visitar y cuánto tiempo.

Yo te recomendaría que te quedaras allí… Bueno, dejando las bromas, no merece la pena recorrer casi 45.000 kilómetros para quedarse menos de 3 semanas o un mes. Son casi 40 horas de vuelo y os digo por experiencia propia que cuando estás allí, lo menos que se te apetece es coger el vuelo de vuelta. Como he comentado al principio, en esta entrada del blog, me centraré en recomendar lugares que visitar en la zona de Auckland y sus proximidades, a las que recomiendo dedicarle un mínimo de una semana:

Queen Street. Es una de las calles principales de la ciudad, llena de tiendas, bancos, multiculturalidad… Va desde K Road hasta la zona del puerto, donde está la estación de autobuses. En el tiempo que estuve allí creo que me la debí recorrer en sus casi 2 kilómetros cientos de veces. Como curiosidad, la reina de Inglaterra pasea por allí cuando visita Nueva Zelanda. Además, allí para el bus del aeropuerto, que te lleva por $14.



Karangahape Road. Perpendicular a Queen St. y más conocida como “K Road”. Es famosa por ser la calle LGTB de la ciudad, donde se concentran los pubs gays. De noche, doy fe que es una zona de prostitución queer.



Albert Park. Es una gran zona verde situada cerca de Queen St., con esculturas y monumentos de la época colonial. Rodeado de rascacielos, es perfecto para darse un paseo por la tarde con tranquilidad.



Auckland Domain. Es uno de los grandes pulmones verdes de la ciudad. Está situado al lado del hospital y de la Facultad de Medicina y Ciencias Biomédicas. Hay varios sitios para alquilar bicicletas por horas, un lago y un gran edificio, que es el Museo Memorial de la Guerra, que recuerda las contiendas en las que se ha visto involucrada Nueva Zelanda en los últimos tiempos (casi siempre por influencia británica) y rinde homenaje a los caídos.



Sky City. Es una torre de 328 metros, a la que se puede subir pagando unos $10, para ver toda la ciudad. De hecho, es el edificio más alto de todo el hemisferio sur. Te recomiendo que lo hagas a última hora de la tarde, para observar la ciudad de día, al atardecer y de noche. Además, te puedes tirar desde la torre (con seguridad, por supuesto), aunque tendrás que pagar algo más. En la parte baja hay tiendas de recuerdos y casinos. Más información en: http://www.skycityauckland.co.nz/attractions/sky-tower/



Zoo de Auckland. Está algo alejado del centro de la ciudad, pero hay muchas líneas de bus urbano que te llevan. Merece bastante la pena, ya que tiene muchas especies que son imposibles de observar en los zoos de cualquier otro lugar del mundo, como pingüinos, ciertas aves tropicales o kiwis, que es el animal que le da nombre a los neozelandeses y a la fruta.





Puerto de Auckland. Es precioso para verlo al atardecer. Se encuentra al final de Queen St. y es uno de los que más barcos de vela tiene del mundo. Desde allí salen ferries a las islas cercanas por precios bastante económicos (entre 10-30$).



Puente de Harbour. Conecta la ciudad de Auckland con el resto de la North Island. Es famoso en el mundo entero por las espectaculares puestas de sol que se pueden observar desde allí y por su longitud: más de 1 kilómetro. Además, separa el océano Pacífico (queda al este) del mar de Tasmania (al oeste, hacia Australia). Desde allí también te puedes tirar (con cuerdas) para soltar adrenalina, por unos $150.



One Tree Hill Domain. Es el pulmón verde más grande de Auckland. Está lejos del centro y, como pasa en toda la ciudad (que está recorrida por volcanes inactivos), tiene un volcán en su centro. Hay numerosos animales salvajes libres y, literalmente, como veis en las fotos, parece que estas en el campo (aunque realmente, estás rodeado de rascacielos).





Monte Eden. Es otro de los más de 20 volcanes de la ciudad de Auckland, en este caso, con el cráter hundido. Una inmensa zona verde lo rodea, perfecta para pasear o alquilar una bici. Además, arriba hay un mirador desde el que se puede observar toda la ciudad.



Devonport. Es un pueblo de playa situado frente a Rangitoto y a unas 10-15 millas al norte de Auckland. Sorprende cómo el césped, los árboles, en definitiva, la naturaleza en estado puro llega a la orilla, mezclándose con la arena y el agua salada. Se puede llegar desde Auckland en bus, en unos 30 minutos, por $7, ida y vuelta.


Rangitoto Island. Es una isla volcánica situada justo frente al puerto de Auckland, desde donde se puede acceder en ferry (unos $25, ida y vuelta). Hay que tener cuidado porque sólo hay 2-3 ferries diarios y, si te quedas allí, nadie va a ir a por ti. Está prohibido ir con animales y ciertos tipos de comida, pues tiene un régimen de bioseguridad especial, debido a la flora y fauna autóctona que vive allí. Lo recomendable es llevar un “lunch” y hacer una excursión de un día completo. Una vez allí, te sorprenderás de las playas vírgenes con arena volcánica, del bosque frondoso que lo inunda casi todo y de las increíbles vistas que ahí de la ciudad de Auckland desde allí, especialmente si el día es claro. 




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