diumenge, 26 de juliol del 2015

Turquía I: Estambul

Turquía, un país a medio camino entre Europa y Asia. En este capítulo visitamos una ciudad dividida entre dos continentes, separados por el Estrecho del Bósforo, que une el mar mediterráneo y el mar Negro; una de las ciudades más abiertas y cosmopolitas de la zona: Estambul.

En principio, reconozco que tenía algo de “respeto” por la zona en cuanto a la cuestión de seguridad, pero cuando llegas al país y paseas por la ciudad, te das cuenta de que los estándares occidentales están garantizados. La presencia policial no sólo es abundante (especialmente en zonas turísticas y edificios oficiales), sino que a veces, se torna excesiva para mi gusto, con despliegues desmesurados de militares por las calles. Por cierto, si te encuentras de repente con una manifestación con exceso de policía, mejor que vayas en sentido contrario si no quieres buscar líos…



En cuanto al idioma, los más jóvenes se relacionan perfectamente en inglés y la población de origen kurdo (no sólo turcos, sino sirios o irakíes) también, además de ser bastante simpáticos. En cambio, fuera de las zonas más turísticas, la población de más edad suele hablar sólo en turco. 

En las mezquitas se puede entrar siempre, aunque descalzos (no tengas miedo: nadie te robará los zapatos) y con ropa que cubra toda las zonas (nada de pantalón corto). En el caso de las mujeres, se precisa además, un pañuelo que cubra el pelo ligeramente (casi todas las mezquitas lo proporcionan aunque no es lo más higiénico), aunque no son excesivamente estrictos con estas normas.


1.- Acceso y transporte.

Estambul cuenta con dos aeropuertos internacionales: uno al oeste de la ciudad (Ataturk), donde vuela Iberia desde Madrid por tarifas económicas con un A319 (unos 130-150€ ida y vuelta, si se reserva con tiempo) y, otro al este (Sabiha Gökçen), hasta donde vuela Pegasus Airlines desde Madrid y Barcelona en un B737-800 (por 65-95€ ida y vuelta, si se reserva con un mínimo de 4-5 meses de antelación).



Una vez en Estambul, ambos aeropuertos disponen de un servicio 24 horas de autobuses que conectan las terminales con el centro de la ciudad, concretamente, con la Plaza Taksim. El precio es de 16 liras turcas – unos 5 euros- (cuando yo viajé) por un trayecto de unas dos horas desde Sabiha Gökçen y poco más de 30 minutos desde Ataturk.



Ya en la ciudad, lo más conveniente es comprar una tarjeta recargable (Instabulkart) para usar los tranvías, ferries, buses y teleféricos. Todo el transporte público es realmente económico, aunque en el caso de los autobuses deberás aprender que en hora punta puedes morir aplastado y que, lo divertido es subir al bus cuando está en marcha.


2.- Documentación necesaria.

Turquía no forma parte de la Unión Europea, ni del espacio de movilidad europeo, con lo que es preciso disponer de un pasaporte con una caducidad superior a 6 meses a la entrada. Además, se debe obtener visado antes de viajar (que te pedirán en la frontera, a la entrada y a la salida del país). Cuesta 20 USD, tiene una validez de 6 meses desde la primera entrada y se obtiene en esta web: https://www.evisa.gov.tr/es/


                La moneda oficial es la lira turca y, dado que el cambio es favorable al euro, las cosas nos parecerán relativamente económicas. Los mejores tipos de cambio si quieres pagar en efectivo son los que hay en las casas de cambio de la Plaza Taksim (nada de cambiar en el aeropuerto, salvo lo estrictamente necesario). La mayoría de establecimientos aceptan tarjetas de crédito y débito y es recomendable pagar de esta forma todo lo que sea posible.


No existen acuerdos en materia sanitaria entre la Unión Europea y Turquía, con lo que es recomendable contratar un seguro médico. No obstante, quizás no merezca la pena para estar 5-6 días. Valora tú mismo el riesgo.  Los enchufes son de clavija europea, con lo que no es necesario portar ningún tipo de adaptador.


3.- Alojamientos.

Los alojamientos más económicos se localizan en la zona antigua (barrio de Fatih) y en las inmediaciones de la plaza Taksim. No obstante, son las zonas más turísticas y ruidosas, con lo cual hay que valorar la localización. Yo me quedé en el barrio de Besiktas, una zona residencial, cercana al Bósforo, a unos minutos en bus de Taksim y muy bien comunicada con el resto de la ciudad. No os recomiendo alojaros en la zona asiática, ya que está lejos de toda zona turística y necesitaréis usar ferries para cualquier desplazamiento.


4.- Comida.

La cocina turca tiene un plato estrella y no es ningún mito: el kebab. Encontrarás cientos de establecimientos de este tipo por toda la ciudad y precios bastante económicos. También hay muchos restaurantes de comida rápida (sobre todo en los alrededores de Taksim y en Fatih). El precio es similar al nuestro: unos 5-8€ por comida.


5.- Qué visitar y cuánto tiempo.

Estambul se puede conocer en 4-6 días. Si te quedas más tiempo, probablemente tengas la tentación de ir a ciudades cercanas; en menos de 4 días, probablemente no tengas la oportunidad de visitar los principales emplazamientos turísticos y te quedarás con ganas de más. Yo destacaría los siguientes lugares:

Plaza Taksim y alrededores (Beyoglu). La plaza Taksim se puede considerar el centro de la moderna Estambul. Allí finalizan casi todas las líneas de transporte de la ciudad y se hizo especialmente famosa tras las protestar contra el gobierno del islamista Erdogan. Desde allí se puede ir recorriendo el barrio de Beyoglu hasta la torre de Galata, por calles comerciales y casi peatonales.




Zona de Galata. Allí se encuentra la torre de Galata, que tiene casi 70 metros de altura y data del siglo XIV, en la época de la antigua Constantinopla. Se puede visitar y desde allí, en un día claro se puede ver una gran parte del centro de la ciudad. La zona destaca por sus desniveles y calles tortuosas en las que se puede encontrar desde tiendas de souvenirs, modernos cafés o antigüedades.



Barrio de Fatih. Cruzando el puente de Galata (o puente de los pescadores) desde su torre llegamos al barrio de Fatih (bien comunicado por tranvía con la zona de Besiktas). Es el barrio más antiguo de la ciudad: el llamado “cuerno de oro”, por la gran cantidad de monumentos que allí se localizan. Se necesitan un mínimo de dos días completos para verlo entero. Destaca el parque Gülhane, el museo arqueológico y de historia, Santa Sofía, la Mezquita Azul, la Cisterna Basílica, el palacio Topkapi, el Gran Bazar, el Bazar de Especias y la Mezquita Suleymaniye. En cuanto a mezquitas, hay cientos por esta zona y casi todas son parecidas: con visitar unas cuantas basta ya que, en caso contrario, podríamos tardar semanas en ver todo el barrio.



Paseo por el Bósforo. El estrecho del Bósforo separa Asia y Europa. Lo más económico es cruzarlo (tantas veces como queramos) en ferry público por un precio de menos de 1€ el trayecto. Muy recomendable hacer de día y de noche para verlo todo en su máximo esplendor.



Barrio de Besiktas. Es una zona acomodada de la ciudad y, al norte, hacia Ortaköy podremos encontrar una preciosa mezquita y el puente Bogaziçi, que une las partes asiáticas y europeas de la ciudad.



Üsküdar. Se encuentra en el lado asiático de la ciudad. Lo más recomendable (y económico) es llegar en ferry desde Besiktas. Pasear a orillas del Bósforo en dirección sur es una maravilla, sobre todo, al atardecer.



Kadiköy. Si tienes tiempo, puedes llegarte a uno de los barrios más alternativos de Estambul (en la parte asiática, al suroeste de la misma): librerías, grandes tiendas internacionales, coloridas calles… Lo único que no encontrarás en esta zona, a diferencia de barrios tradicionales como Fatih, serán velos o turbantes.