dissabte, 25 de febrer del 2017

Chile I: Santiago, Valparaíso y Viña del Mar.

Chile es un país bastante desarrollado y seguro, situado en la costa del Pacífico sudamericano. Tiene unos 4000 km de longitud norte-sur, pero al estar limitado por los Andes al este, y por el Pacífico al oeste, es muy estrecho. 

En este capítulo sólo recorrimos, en algo menos de una semana, las ciudades de Santiago de Chile (la capital del país) y de Valparaíso y Viña del Mar, a unas 2 horas en bus de Santiago y bañadas por el inmenso océano. 

1.- Acceso y transporte. 

La forma más lógica de llegar a Chile es a través del aeropuerto internacional de su capital: el Merino Benítez. Desde España, vuela directamente Iberia y LATAM, desde Madrid, y en vuelo directo, a razón de 2-3 vuelos diarios. Los precios pueden ser poco económicos, pues las tarifas más baratas y con suficiente antelación rondan 800-900€ ida y vuelta. Volar desde otros lugares europeos, con compañías como Alitalia, Delta, KLM, Air France, puede ser algo más barato, especialmente con las tres últimas (alrededor de 650-800€ ida vuelta). 



No obstante, siempre que se tenga disponibilidad de fechas, lo más económico es pujar en una de las subastas de iberia (subastas.iberia.com). En el lanzamiento de esta página, en verano de 2015, conseguí los vuelos desde Madrid, directos a Santiago por sólo 185€ ida y vuelta. 



Una vez en Santiago, el precio de los buses que te desplazan al centro de la ciudad es realmente económico (creo recordar que costaba 2,50€ por trayecto). Más información aquí: https://www.nuevopudahuel.cl/desde-hacia-el-aeropuerto?target=buses. Para la zona metropolitana de Santiago, se puede comprar una tarjeta BIP, recargable. Más info y posibilidad de recargar on-line en: https://www.metrosantiago.cl/guia-viajero/carga-tu-tarjeta-bip-sin-registro


2.- Documentación necesaria. 

En las estancias inferiores a 90 días, los ciudadanos españoles sólo necesitan un pasaporte en vigor durante el tiempo que se vaya a estar en el país. No es necesario ningún visado. En el control de fronteras, el funcionario te sellará el pasaporte y la tarjeta turística que te han dado para rellenar a bordo del vuelo. Pueden preguntarte el motivo del viaje (es recomendable llegar una planificación de los puntos que vas a visitar y dónde te vas a alojar) y es muy frecuente que te pidan el billete de vuelta, para demostrar que no te piensas quedar en el país más de los 90 días estipulados. 

El pasaporte sellado y la tarjeta turística se deben conservar hasta la salida del país, momento en el cual el funcionario te pondrá el sello de salida en el pasaporte y se quedará con la tarjeta turística. Es importante llevar la tarjeta turística junto con el pasaporte en todo momento, ya que te la pedirán en los alojamientos en los que te hospedes, o en las visitas en monumentos públicos. 



3.- Divisas y seguro médico

La moneda oficial en Chile es el peso chileno (1€ = 690 pesos, aproximadamente, a febrero de 2017). Aunque se puede llevar el dinero cambiado desde España, lo más conveniente es cambiarlo en el propio aeropuerto a la llegada, y volver a cambiar antes de abandonar el país, ya que es donde encontraremos el tipo de cambio más favorable. Es conveniente llegar euros en metálico para cambiar, ya que algunas casas de cambio aplican tasas al uso de tarjetas de crédito. 

En cuanto al seguro médico, ¡¡buenas noticias!! En virtud de un convenio de reciprocidad, la asistencia sanitaria pública en Chile es gratuita para los ciudadanos españoles que lo soliciten, y dado que el sistema sanitario chileno es bastante decente, a nivel de muchos países europeos, es lo más recomendable. Puedes informarte en tu oficina de la Seguridad Social más cercana; debes preguntar por el convenio de reciprocidad sanitario con Chile y te darán un impreso para rellenar, que te deberán sellar y debes llevar contigo en todo momento durante el viaje. 

4.- Alojamientos. 

Recomiendo las webs de reserva booking.com y hostelworld.com. El centro de Santiago es muy seguro de día, pero se producen algunos hurtos y robos con fuerza por la noche, con lo que no es muy recomendable alojarse en esa zona si vuestro plan es salir todas las noches de fiesta. El alojamiento es realmente barato y existen muchos hostales que ofrecen desayuno gratuito (y que suele ser contundente). 

5.- Qué visitar y cuánto tiempo. 

Santiago de Chile es una urbe enorme y con mucha extensión, en la que se concentran una gran parte de la población de todo el país. Recomiendo un mínimo de 3-4 días para poder visitar los lugares más emblemáticos, destacando: 

- Centro histórico. Allí encontraremos el Palacio de la Moneda, la Plaza de Armas, el Museo Histórico Nacional, el Antiguo Congreso de Chile... Interesante saber que, frente al Palacio de la Moneda, en la Plaza de la Constitución, se puede ver el cambio de guardia algunos días a las 10 de la mañana. El palacio de la Moneda y el Antiguo Congreso de Chile se pueden visitar gratuitamente, aunque con cita previa. También puede resultar interesante la Catedral Metropolitana. Todos estos lugares te llevarán al menos, un día, aunque están todos en unas pocas cuadras. 



- Quinta Normal. Allí encontramos un precioso parque y dos museos muy interesantes: el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, donde conocerás la historia reciente de Chile y el horror de la dictadura de Pinochet y el Museo Nacional de Historia Natural. Esto, junto la estación Central y el parque de O'Higgins, te puede llevar otro día. 



- Parque Metropolitano. Desde allí tendrás las mejores vistas de Santiago y de los Andes. muy recomendable ir al atardecer, y al bajar en teleférico, quedarte por el barrio de Pío Nono tomando algo (hay ambientazo a esas horas). 



- Castillo Hidalgo y Cerro de Santa Lucía. Más céntrico que el anterior, también tiene bonitas vistas de la ciudad, pero peores: mejor que subas a este sitio antes que al Parque Metropolitano. 



En Valparaíso y Viña del Mar debes estar un mínimo de 3 días. En Valparaíso se encuentra la sede del Congreso y del Senado de Chile (desde 1990, por eso de descentralizar), y ambos lugares se pueden visitar de forma gratuita mandando un mail previamente. En Valpa son famosos sus cerros, con casas coloridas: debes perderte por allí; es cierto que algunos son algo peligrosos, pero yo fui por todos y, si vas de día y no llevas nada de valor, no te hará nadie nada. 



Viña es el lugar de vacaciones estivales de referencia para los chilenos. Se va desde Valpa en bus (no hay que reservar y cuesta menos de 1€) y es relativamente pequeño. De allí os recomiendo Quinta Vergara. el reloj de flores, el castillo Wulff y dar una vuelta por su paseo marítimo. Para comer pescado, es un gran lugar (y además, es barato). 




Podéis ver un vídeo-resumen de mi estancia en Chile aquí: https://www.youtube.com/watch?v=gI-C0DzzwPk&t=173s








diumenge, 26 de juliol del 2015

Turquía I: Estambul

Turquía, un país a medio camino entre Europa y Asia. En este capítulo visitamos una ciudad dividida entre dos continentes, separados por el Estrecho del Bósforo, que une el mar mediterráneo y el mar Negro; una de las ciudades más abiertas y cosmopolitas de la zona: Estambul.

En principio, reconozco que tenía algo de “respeto” por la zona en cuanto a la cuestión de seguridad, pero cuando llegas al país y paseas por la ciudad, te das cuenta de que los estándares occidentales están garantizados. La presencia policial no sólo es abundante (especialmente en zonas turísticas y edificios oficiales), sino que a veces, se torna excesiva para mi gusto, con despliegues desmesurados de militares por las calles. Por cierto, si te encuentras de repente con una manifestación con exceso de policía, mejor que vayas en sentido contrario si no quieres buscar líos…



En cuanto al idioma, los más jóvenes se relacionan perfectamente en inglés y la población de origen kurdo (no sólo turcos, sino sirios o irakíes) también, además de ser bastante simpáticos. En cambio, fuera de las zonas más turísticas, la población de más edad suele hablar sólo en turco. 

En las mezquitas se puede entrar siempre, aunque descalzos (no tengas miedo: nadie te robará los zapatos) y con ropa que cubra toda las zonas (nada de pantalón corto). En el caso de las mujeres, se precisa además, un pañuelo que cubra el pelo ligeramente (casi todas las mezquitas lo proporcionan aunque no es lo más higiénico), aunque no son excesivamente estrictos con estas normas.


1.- Acceso y transporte.

Estambul cuenta con dos aeropuertos internacionales: uno al oeste de la ciudad (Ataturk), donde vuela Iberia desde Madrid por tarifas económicas con un A319 (unos 130-150€ ida y vuelta, si se reserva con tiempo) y, otro al este (Sabiha Gökçen), hasta donde vuela Pegasus Airlines desde Madrid y Barcelona en un B737-800 (por 65-95€ ida y vuelta, si se reserva con un mínimo de 4-5 meses de antelación).



Una vez en Estambul, ambos aeropuertos disponen de un servicio 24 horas de autobuses que conectan las terminales con el centro de la ciudad, concretamente, con la Plaza Taksim. El precio es de 16 liras turcas – unos 5 euros- (cuando yo viajé) por un trayecto de unas dos horas desde Sabiha Gökçen y poco más de 30 minutos desde Ataturk.



Ya en la ciudad, lo más conveniente es comprar una tarjeta recargable (Instabulkart) para usar los tranvías, ferries, buses y teleféricos. Todo el transporte público es realmente económico, aunque en el caso de los autobuses deberás aprender que en hora punta puedes morir aplastado y que, lo divertido es subir al bus cuando está en marcha.


2.- Documentación necesaria.

Turquía no forma parte de la Unión Europea, ni del espacio de movilidad europeo, con lo que es preciso disponer de un pasaporte con una caducidad superior a 6 meses a la entrada. Además, se debe obtener visado antes de viajar (que te pedirán en la frontera, a la entrada y a la salida del país). Cuesta 20 USD, tiene una validez de 6 meses desde la primera entrada y se obtiene en esta web: https://www.evisa.gov.tr/es/


                La moneda oficial es la lira turca y, dado que el cambio es favorable al euro, las cosas nos parecerán relativamente económicas. Los mejores tipos de cambio si quieres pagar en efectivo son los que hay en las casas de cambio de la Plaza Taksim (nada de cambiar en el aeropuerto, salvo lo estrictamente necesario). La mayoría de establecimientos aceptan tarjetas de crédito y débito y es recomendable pagar de esta forma todo lo que sea posible.


No existen acuerdos en materia sanitaria entre la Unión Europea y Turquía, con lo que es recomendable contratar un seguro médico. No obstante, quizás no merezca la pena para estar 5-6 días. Valora tú mismo el riesgo.  Los enchufes son de clavija europea, con lo que no es necesario portar ningún tipo de adaptador.


3.- Alojamientos.

Los alojamientos más económicos se localizan en la zona antigua (barrio de Fatih) y en las inmediaciones de la plaza Taksim. No obstante, son las zonas más turísticas y ruidosas, con lo cual hay que valorar la localización. Yo me quedé en el barrio de Besiktas, una zona residencial, cercana al Bósforo, a unos minutos en bus de Taksim y muy bien comunicada con el resto de la ciudad. No os recomiendo alojaros en la zona asiática, ya que está lejos de toda zona turística y necesitaréis usar ferries para cualquier desplazamiento.


4.- Comida.

La cocina turca tiene un plato estrella y no es ningún mito: el kebab. Encontrarás cientos de establecimientos de este tipo por toda la ciudad y precios bastante económicos. También hay muchos restaurantes de comida rápida (sobre todo en los alrededores de Taksim y en Fatih). El precio es similar al nuestro: unos 5-8€ por comida.


5.- Qué visitar y cuánto tiempo.

Estambul se puede conocer en 4-6 días. Si te quedas más tiempo, probablemente tengas la tentación de ir a ciudades cercanas; en menos de 4 días, probablemente no tengas la oportunidad de visitar los principales emplazamientos turísticos y te quedarás con ganas de más. Yo destacaría los siguientes lugares:

Plaza Taksim y alrededores (Beyoglu). La plaza Taksim se puede considerar el centro de la moderna Estambul. Allí finalizan casi todas las líneas de transporte de la ciudad y se hizo especialmente famosa tras las protestar contra el gobierno del islamista Erdogan. Desde allí se puede ir recorriendo el barrio de Beyoglu hasta la torre de Galata, por calles comerciales y casi peatonales.




Zona de Galata. Allí se encuentra la torre de Galata, que tiene casi 70 metros de altura y data del siglo XIV, en la época de la antigua Constantinopla. Se puede visitar y desde allí, en un día claro se puede ver una gran parte del centro de la ciudad. La zona destaca por sus desniveles y calles tortuosas en las que se puede encontrar desde tiendas de souvenirs, modernos cafés o antigüedades.



Barrio de Fatih. Cruzando el puente de Galata (o puente de los pescadores) desde su torre llegamos al barrio de Fatih (bien comunicado por tranvía con la zona de Besiktas). Es el barrio más antiguo de la ciudad: el llamado “cuerno de oro”, por la gran cantidad de monumentos que allí se localizan. Se necesitan un mínimo de dos días completos para verlo entero. Destaca el parque Gülhane, el museo arqueológico y de historia, Santa Sofía, la Mezquita Azul, la Cisterna Basílica, el palacio Topkapi, el Gran Bazar, el Bazar de Especias y la Mezquita Suleymaniye. En cuanto a mezquitas, hay cientos por esta zona y casi todas son parecidas: con visitar unas cuantas basta ya que, en caso contrario, podríamos tardar semanas en ver todo el barrio.



Paseo por el Bósforo. El estrecho del Bósforo separa Asia y Europa. Lo más económico es cruzarlo (tantas veces como queramos) en ferry público por un precio de menos de 1€ el trayecto. Muy recomendable hacer de día y de noche para verlo todo en su máximo esplendor.



Barrio de Besiktas. Es una zona acomodada de la ciudad y, al norte, hacia Ortaköy podremos encontrar una preciosa mezquita y el puente Bogaziçi, que une las partes asiáticas y europeas de la ciudad.



Üsküdar. Se encuentra en el lado asiático de la ciudad. Lo más recomendable (y económico) es llegar en ferry desde Besiktas. Pasear a orillas del Bósforo en dirección sur es una maravilla, sobre todo, al atardecer.



Kadiköy. Si tienes tiempo, puedes llegarte a uno de los barrios más alternativos de Estambul (en la parte asiática, al suroeste de la misma): librerías, grandes tiendas internacionales, coloridas calles… Lo único que no encontrarás en esta zona, a diferencia de barrios tradicionales como Fatih, serán velos o turbantes.



dijous, 2 d’octubre del 2014

Canadá I: Vancouver.

Canadá es uno de los países que más ganas tenía de ir y, ya os empiezo asegurando que no me ha decepcionado. Es un país verde y moderno: en plena ciudad, y a pocos minutos andando de los rascacielos hay parques naturales inmensos, con flora y fauna propia: ardillas, cisnes, patos, mapaches, coyotes; todo ello en entornos con bosques de coníferas y abetos… Es un país con enorme multiculturalidad: la población de origen francés y británico se mezcla con un creciente número de asiáticos, especialmente chinos de Hong-Kong (también excolonia británica), que llegan a representar un tercio de los habitantes de la ciudad. Los aborígenes son un grupo muy reducido (2%) y se agrupan la mayoría de ellos bajo el nombre de “First Nations”. No obstante, uno de los problemas más importantes es la presencia de un gran número de “homeless” en sus calles, aunque no son agresivos, sino educados y respetuosos.



En cuanto a seguridad: todas las zonas son muy seguras, incluso de noche, aunque haya poca gente. La tasa de robos es mínima y aunque la presencia policial es escasa (en 6 días vi sólo un coche de policía), la vigilancia es buena (son más de policía secreta).

La gente es amable, encantadora, respetuosa y si le pides una dirección a cualquiera que te encuentres por la calle, te ayudarán, incluso te acompañarán al sitio si está cerca. En definitiva: es una ciudad cosmopolita, abierta y parecida en carácter a los países nórdicos europeos.  


1.- Acceso y transporte.

El aeropuerto internacional de Vancouver (YVR) recibe vuelos de todas partes del mundo: Nueva Zelanda, Australia, Japón, China, Taiwán, Holanda, Reino Unido y, por supuesto, USA y otras zonas de Canadá. Desde España, lo más barato suele ser viajar vía Toronto con Air Canada (600-650€) o ir vía Amsterdam con KLM (650-800€) o vía Londres Heathrow con British Airways (600-750€). Desde USA y otras partes de Canadá, la compañía de bajo coste canadiense WestJet ofrece precios que rondan los 120-200€ (ida y vuelta).

Una vez allí, el transporte público es maravilloso: hay varias líneas de metro que recorren los lugares más interesantes de la ciudad y el abono diario sale a unos 6€. Una de estas líneas va desde el aeropuerto hasta Waterfront, que es el centro de transportes de la ciudad. La red también incluye autobuses urbanos, interurbanos y el “seabus” que atraviesa los canales y conecta el centro con la zona norte de la ciudad. También puedes alquilar una bicicleta: Vancouver es una de las mejores ciudades de América y del mundo para moverse en ellas y cuenta con una extensa red de carril bici, aunque los ciclistas también son muy respetados en carreteras.




2.- Documentación necesaria.

Se necesita un pasaporte con una validez superior a 6 meses para entrar como turista. Un agente de aduanas y seguridad de fronteras te preguntará el motivo del viaje y se te realizará un rápido control de bioseguridad (no se pueden introducir ciertos alimentos en el país, ni animales “exóticos”). No es necesario visado, con lo que la entrada es gratuita.



La moneda oficial es el dólar canadiense (CAD), que actualmente, vale algo menos que un dólar americano (USA). Es recomendable llevar algo de moneda cambiada, aunque el uso de tarjetas de crédito y débito está enormemente extendido en todos los comercios y en el transporte público de la ciudad.

Que no se te olvide el adaptador de enchufes (americano con dos clavijas planas) y el seguro médico: en Canadá la sanidad es gratuita por completo, pero sólo para los residentes en el país, con lo que al acudir al centro de salud u hospital la suma de dinero que se cobra a los extranjeros visitantes es elevada.


3.- Alojamientos.

Hay alojamientos muy baratos en el centro de la ciudad: la mejor zona es Downtown, especialmente el área que queda cerca de las estaciones de metro de Waterfront y Vancouver City Center. El precio por noche oscila entre $25-40 por persona y muchos hostales incluyen además cocina común, donde puedes guardar los alimentos que compres en el supermercado y cocinarlos tú mismo como si estuvieras en casa. Pregunta por ello, ya que es una forma muy buena de ahorrar durante el viaje.


4.- Comida.

La cocina canadiense tiene una clara influencia europea y, cada vez más, asiática y, concretamente, Vancouver es un lugar excelente para comer pescados y mariscos frescos, aunque la carne (sobre todo la roja) también es muy buena. En cuanto a comida rápida, hay multitud de pizzerías, tiendas de sushi, establecimientos de comida china para llevar, etc… Los precios de los productos en los supermercados son bastante asequibles, excepto el pescado fresco (salmón a $25-30/kilo, llegué a ver).



5.- Qué visitar y cuánto tiempo.

Puerto y Canada Place. Una zona fantástica para pasear que va desde el puerto comercial hasta la pequeña península donde se encuentra Stanley Park. Al lado de Waterfront está la oficina de turismo y Canada Place, que es un lugar donde hay exposiciones sobre la historia de Canadá que sirve de bienvenida a los pasajeros que llegan allí desde los cruceros del puerto. Además, hay distintas empresas que ofrecen servicios de ferry a otras ciudades, como Victoria (a unos $70-150, pasando por zonas donde abundan las ballenas) y se pueden contratar paseos en avión acuático por $180-450.



Stanley Park. Es el mayor parque urbano de British Columbia, que es el Estado canadiense en que se encuentra Vancouver. Es recomendable que dejes 2 días para visitarlo bien: tiene varias playas, dos lagos, zonas forestales con denso bosque de coníferas, zonas de lodos, pesca… Además, allí se encuentra el acuario, el zoo y los tótem pulls, figuras enormes de madera. Se pueden alquilar bicicletas a la entrada del parque, por horas, a precios relativamente económicos (entre $6-15/hora).







Acuario de Vancouver. Contiene una de las mayores colecciones de peces, anfibios y reptiles del oeste de Canadá y tiene también función de conservación de especies. La entrada cuesta $29, aunque hay descuentos para estudiantes ($20). Abre de 10h a 17h.



Burnaby Regional Park. Está formado por un enorme lago de origen glaciar, rodeado por un inmenso bosque de coníferas y recorrido por numerosos senderos, donde puedes encontrar (oh, sorpresa) osos (sí, vi un oso). Como avisan los carteles, lo mejor es pasar del oso y, por supuesto, no darle de comer. Se llega fácilmente en metro, en unos 40 minutos desde el centro de la ciudad.



Grouse Mountain. Es una montaña de unos 1500 metros de altitud, localizada al norte de la ciudad de Vancouver. Para llegar desde Downtown, lo más fácil es tomar el “seabus” desde Waterfront y, desde allí, la línea 236. Una vez allí, se puede subir y bajar en teleférico (por $18) o subir andando y bajar en teleférico (por $10). Dos cosas a aclarar: la subida a pie son 3 horas, por un paisaje muy bello, eso sí, pero totalmente desaconsejada para gente poca entrenada, preparada o en días de lluvia o nieve; y, la bajada en teleférico es obligatoria.



Capitalino Lake. Está al lado de Grouse Mountain (a unos 15 minutos en bus, línea 236) y es famoso su puente colgante, desde el que te puedes tirar si las condiciones meteorológicas son decentes.



Downtown. El centro de la ciudad es la única zona de rascacielos de la misma y un lugar perfecto para los amantes de las compras.




Elisabeth II Park. Es un precioso parque situado al sur de la ciudad y al que se puede llegar en metro desde el centro en unos 10-15 minutos. Contiene una flora impresionante y jardines muy bien cuidados, además de lugares para jugar a hockey o baloncesto que están relativamente al lado. 

diumenge, 28 de setembre del 2014

Estados Unidos de América I: Los Ángeles.

Estados Unidos de América, el sueño americano, el país que todo el mundo desea visitar al menos una vez en la vida. Ciertamente, a mí no me hacía una ilusión especial (había muchos países que deseaba visitar antes), pero el destino (y mi decisión) han hecho que acabe volviendo al Pacífico, concretamente, a la ciudad del cine, a la ciudad de Hollywood, a Los Ángeles, en el Estado de California, un lugar, que al igual que otros Estados, como Florida, los estadounidenses ven como el sitio de playa ideal para pasar las vacaciones veraniegas (como el sur de Europa para los norteños de nuestro continente).

A diferencia de la costa este, que es mucho más europea en sus costumbres, pues se nutre en gran medida de la población emigrante irlandesa, en la actualidad, los ciudadanos de la costa oeste son de lo más multicultural que existe en USA: por una parte, la gran influencia del colonialismo español y de la emigración mexicana hace que el español sea uno de los idiomas más hablado del condado de LA; por otra parte, el hecho de encontrarse relativamente cerca de las costas orientales de Asia, hace que la población japonesa y china sea especialmente abundante, aunque ciertamente, todas las culturas se mezclan en esta ciudad de casi 12 millones de habitantes.

Una de las cosas que más me sorprendieron de la ciudad fue la enorme desigualdad que se muestra sin tapujos en sus calles: el metro está lleno de “homeless”, igual que muchas de sus calles y, en barrios enteros, la drogadicción está al orden del día. En cambio, en otras zonas de la ciudad, el lujo excesivo es el reinante, con coches de lujo y gente cuya tarjeta de crédito echa humo. Quizás en la vieja Europa sea exactamente igual, pero en LA se nota muchísimo más, es mucho más visible el problema.



En cuanto a seguridad, hay zonas muy peligrosas, especialmente de noche (grandes áreas del este del condado son muy poco recomendables, así como el este de Downtown), mientras que los grandes lugares turísticos son muy seguros: Beverly Hills, el entorno del Staples Center, Santa Mónica, Paseo de la Fama o Long Beach.


1.- Acceso y transporte.

El aeropuerto internacional de Los Ángeles (LAX) es el segundo de mayor tránsito de vuelos del mundo, con lo que hay muchísimas compañías que vuelan hasta allí. Desde España, las más recomendables y económicas son Iberia (con la que fue yo), American Airlines y Lufthansa. El billete de ida y vuelta desde Madrid o Barcelona sale a unos 600-700€, aunque los precios pueden ser mucho mejores si estáis atentos a las ofertas: entre 400-500€ (ida y vuelta).

Una vez allí, mi recomendación es moverse en transporte público, pues las distancias son enormes (atravesar la ciudad de punta a punta por autopista te puede llevar unas dos horas) y un taxi es caro. No obstante, si a la ida que no conoces la ciudad, llegas de noche y decides pillar uno, debes preguntar al taxista la tarifa definitiva (para evitar timos), que suele ser fija, de unos $50-60 por trayecto.


2.- Documentación necesaria.

Creo que es sabido por todos que USA es uno de los países con mayores medidas de seguridad aeroportuarias del mundo y entrar no será ni rápido, ni sencillo. De entrada, antes de salir debes obtener el ESTA (una solicitud de visado) electrónicamente en esta página web de la agencia de fronteras https://esta.cbp.dhs.gov/esta/ y para ello hay que pagar una tasa de $14. Además, la compañía aérea te pedirá todos los datos de tu estancia en la ciudad: dirección, número de personas, pasaporte, motivo del viaje, etc… El pasaporte debe tener una validez mínima de 6 meses; en caso contrario, debes ir a renovarlo. También es muy recomendable llevar impresa toda la documentación de los sitios que vas a visitar y dónde te vas a quedar con objeto de intentar convencer al agente de fronteras de que vas de turismo y no a otras cosas. Una vez llegues a Estados Unidos, he aquí un resumen de los controles que te realizarán:

·      Control de pasaportes: el funcionario primer aeropuerto de USA al que llegues (si estás en tránsito, en la ciudad de tránsito) te pedirá el pasaporte y comprobará tus datos en el ESTA. Se realiza una toma de huellas y una fotografía de frente y, a veces, de perfil.

·   Interrogatorio sobre motivo de viaje: te preguntarán si vienes solo o acompañado, cuál es el propósito de tu viaje, cuántos días estarás, dónde te quedarás, qué lugares visitarás, qué estudias o en qué trabajas, si conoces a algún ciudadano americano o tienes familia en el país… Pueden pedirte documentos que prueben que dices la verdad, como la reserva del hotel, planificación de los sitios que visitarás o la tarjeta de la universidad en la que estudias en tu país…

·      Declaración firmada y de bioseguridad: en el avión te darán un papel que debes rellenar, donde te preguntan el dinero que llevas (hay que declarar cantidades superiores a $10.000), si llevas objetos de valor o comida; en este sentido es importante destacar que no se pueden llevar ciertos alimentos (ni en equipaje de mano, ni facturado), como queso, derivados cárnicos, etc… y el no declararlos conlleva una multa importante.

·    Control de rayos X y seguridad: es el típico control que te realizan cuando vas a embarcar, pero incluye un paso por un escáner de rayos X (los que generaron la famosa polémica sobre la intimidad) y debes descalzarte.

·     Control de equipaje. Todo el equipaje, incluido el facturado se pasa también por rayos X y pueden pedirte que abras la maleta para una inspección detallada.

·    Control de drogas y alcohol: ante sospechas de conductas extrañas, se puede realizar, pero no de rutina. Si los policías caninos que recorren constantemente la terminal se paran ante ti, también te realizarán este control.

Y, después de todo esto (que lleva algo más de una hora), saldrás a la calle o, en su defecto, podrás tomar el próximo avión, ya en territorio estadounidense.

La sanidad es de buena calidad, aunque muy cara. Debes contratar un seguro médico que incluya gastos médicos de un mínimo de $60.000-120.000 y la repatriación en caso de enfermedad grave, accidente o muerte. Se contrata por días y el precio oscila entre 6-9€/día.

La moneda oficial es el dólar estadounidense o dólar USA, que es una de las más usadas en el mundo, con lo que no hay problemas para cambiar divisas: se puede hacer antes, durante y después de la estancia. Se recomienda no hacerlo en lugares turísticos, ya que cobran tasas excesivas por ello. El uso de tarjetas de crédito y débito está muy generalizado, incluso en el transporte público y se debe usar siempre que sea necesario para evitar llevar grandes cantidades de dinero en metálico.

Se debe llevar un adaptador de enchufes, que es el típico americano con dos clavijas planas. No es recomendable comprarlo en el aeropuerto, donde suelen estar carísimos (yo los llegué a ver en LAX por $20-25).

Es recomendable entrar en la página web del ministerio de Asuntos Exteriores para comunicar los días de viaje y localización (https://www.visatur.maec.es/viajeros/), dada la alta frecuencia de terremotos y posibles alertas de tsunami. Las vías de evacuación están bien indicadas en toda la ciudad, especialmente en las playas más turísticas y son muy intuitivas (huir del mar hacia las zonas altas).




3.- Alojamiento.

En LA los precios de los alojamientos son excesivamente caros, sobre todo en las zonas más turísticas. Sin embargo, no es nada recomendable quedarse en un motel cutre a las afueras de la ciudad si no quieres ver situaciones desagradables (y tardar 2 horas en llegar a las zonas turísticas). Por tanto, mi recomendación es que os quedéis en la zona de los rascacielos, en el centro de la ciudad (Downtown), por varios motivos: es una zona que, aunque no está cerca de ningún sitio en especial, tiene todas las líneas de la red de metro cercanas, con lo que la movilidad es muy buena; la seguridad es aceptable, incluso durante la noche; los precios son relativamente económicos (unos $35-50 por noche).


4.- Comidas.

La comida es barata, salvo si quieres comer sano (muchas frutas, verduras, etc…), en cuyo caso la cosa se encarece bastante. Sin embargo, los bocadillos están a unos $2, las pizzas grandes a $7-8, los embutidos no son caros y helados, perritos calientes… no suelen superar los $2.


5.- Qué visitar y cuánto tiempo.

El condado de LA da para mucho, pero aprovechando el tiempo, más de una semana quizás sea excesivo. Como he dicho antes, la mejor manera de moverse es en metro y bus (hay pases diarios por $7) y el alquiler de coches no se permite a los menores de 25-27 años, según la compañía. En cuanto a los lugares recomendados, muchos de ellos famosos por las innumerables películas en los que salen, son los siguientes:

Walk of Fame (Paseo de la Fama). Es una calle de varios kilómetros donde se encuentran las estrellas de actores, actrices o músicos que pasaron por Hollywood, además del teatro Kodak (rebautizado como teatro Dolby) o el teatro chino. Desde allí se puede ver el monte en que se encuentra el conocido cartel de “HOLLYWOOD” en letras de color blanco. Para llegar, la parada de metro más cercana es “Hollywood-Highland”, de la línea roja.




Observatorio Griffith. Se encuentra al lado de la montaña del cartel de “HOLLYWOOD”, al norte de la ciudad y es el lugar donde está el observatorio astronómico más importante de California y uno de los primeros de USA. Además, desde allí, en un día claro hay vistas privilegiadas de todo el condado de LA, con lo que es muy recomendable subir al atardecer. La visita al museo que allí se encuentra es totalmente gratuita el autobús cuesta sólo 50c y sale desde la estación de metro “Vermont/Sunset” de la línea roja, al lado del hospital infantil.




Staples Center. Es el pabellón donde juegan equipos de hockey o baloncesto, entre ellos, los Lakers o los Clippers. Además, en la zona hay cines, centros comerciales, pantallas gigantes, etc… Todo muy americano. Está al suroeste de Downtown y la parada de metro más cercana es “Pico Station” de las líneas Expo y azul.



Long Beach. Es una zona del condado de LA que administrativamente no pertenece a la propia ciudad de LA y está situada a casi dos horas al sur del centro de la ciudad, yendo en metro, siendo la parada más cercana “1st Street Station”, de la línea azul. Allí hay hermosas playas con sus típicas palmeras, el lago Rainbow, el acuario de Long Beach, el puerto… y se pueden alquilar bicicletas (unos $10-20 por hora) para dar una vuelta por el paseo marítimo.



Venice. Es una zona de canales, imitación de los típicos venecianos, que está a unos 15 minutos andando de Santa Mónica beach. Realmente, es una zona residencial en la que los vecinos tienen barquitos para recorrer sus calles y ciertamente, es algo pintoresco, pero además de eso, tampoco hay gran cosa que ver por allí.



Santa Mónica. Yo creo que no cabe decir nada más: muy conocida por su ambiente alternativo, lugar de culto para los “skaters”, con pistas de baloncesto, tenis, voley playa y muchos kilómetros para pasear, ir en bici o lo que se apetezca… Todo eso es Santa Mónica y, por supuesto, música en las calles, comida para llevar, las famosas casetas de madera (mil veces filmadas para numerosas películas de Hollywood) y Santa Mónica pier, una especie de muelle que se adentra en el Pacífico y donde puedes encontrar de todo. Muy recomendable ir al atardecer para observar la puesta de sol y ver el ambiente vespertino. Está a unas dos horas del centro de la ciudad, y se puede llegar en las líneas 33 y 733 de autobús, que salen desde Downtown LA y llegan a Venice.




Beverly Hills. Está relativamente cerca de Walk of Fame (a unos 30 minutos andando) y es donde se encuentran las casas de las famosas estrellas de Hollywood y las tiendas más exclusivas (algunas sólo puedes entrar con cita previa).