dijous, 2 d’octubre del 2014

Canadá I: Vancouver.

Canadá es uno de los países que más ganas tenía de ir y, ya os empiezo asegurando que no me ha decepcionado. Es un país verde y moderno: en plena ciudad, y a pocos minutos andando de los rascacielos hay parques naturales inmensos, con flora y fauna propia: ardillas, cisnes, patos, mapaches, coyotes; todo ello en entornos con bosques de coníferas y abetos… Es un país con enorme multiculturalidad: la población de origen francés y británico se mezcla con un creciente número de asiáticos, especialmente chinos de Hong-Kong (también excolonia británica), que llegan a representar un tercio de los habitantes de la ciudad. Los aborígenes son un grupo muy reducido (2%) y se agrupan la mayoría de ellos bajo el nombre de “First Nations”. No obstante, uno de los problemas más importantes es la presencia de un gran número de “homeless” en sus calles, aunque no son agresivos, sino educados y respetuosos.



En cuanto a seguridad: todas las zonas son muy seguras, incluso de noche, aunque haya poca gente. La tasa de robos es mínima y aunque la presencia policial es escasa (en 6 días vi sólo un coche de policía), la vigilancia es buena (son más de policía secreta).

La gente es amable, encantadora, respetuosa y si le pides una dirección a cualquiera que te encuentres por la calle, te ayudarán, incluso te acompañarán al sitio si está cerca. En definitiva: es una ciudad cosmopolita, abierta y parecida en carácter a los países nórdicos europeos.  


1.- Acceso y transporte.

El aeropuerto internacional de Vancouver (YVR) recibe vuelos de todas partes del mundo: Nueva Zelanda, Australia, Japón, China, Taiwán, Holanda, Reino Unido y, por supuesto, USA y otras zonas de Canadá. Desde España, lo más barato suele ser viajar vía Toronto con Air Canada (600-650€) o ir vía Amsterdam con KLM (650-800€) o vía Londres Heathrow con British Airways (600-750€). Desde USA y otras partes de Canadá, la compañía de bajo coste canadiense WestJet ofrece precios que rondan los 120-200€ (ida y vuelta).

Una vez allí, el transporte público es maravilloso: hay varias líneas de metro que recorren los lugares más interesantes de la ciudad y el abono diario sale a unos 6€. Una de estas líneas va desde el aeropuerto hasta Waterfront, que es el centro de transportes de la ciudad. La red también incluye autobuses urbanos, interurbanos y el “seabus” que atraviesa los canales y conecta el centro con la zona norte de la ciudad. También puedes alquilar una bicicleta: Vancouver es una de las mejores ciudades de América y del mundo para moverse en ellas y cuenta con una extensa red de carril bici, aunque los ciclistas también son muy respetados en carreteras.




2.- Documentación necesaria.

Se necesita un pasaporte con una validez superior a 6 meses para entrar como turista. Un agente de aduanas y seguridad de fronteras te preguntará el motivo del viaje y se te realizará un rápido control de bioseguridad (no se pueden introducir ciertos alimentos en el país, ni animales “exóticos”). No es necesario visado, con lo que la entrada es gratuita.



La moneda oficial es el dólar canadiense (CAD), que actualmente, vale algo menos que un dólar americano (USA). Es recomendable llevar algo de moneda cambiada, aunque el uso de tarjetas de crédito y débito está enormemente extendido en todos los comercios y en el transporte público de la ciudad.

Que no se te olvide el adaptador de enchufes (americano con dos clavijas planas) y el seguro médico: en Canadá la sanidad es gratuita por completo, pero sólo para los residentes en el país, con lo que al acudir al centro de salud u hospital la suma de dinero que se cobra a los extranjeros visitantes es elevada.


3.- Alojamientos.

Hay alojamientos muy baratos en el centro de la ciudad: la mejor zona es Downtown, especialmente el área que queda cerca de las estaciones de metro de Waterfront y Vancouver City Center. El precio por noche oscila entre $25-40 por persona y muchos hostales incluyen además cocina común, donde puedes guardar los alimentos que compres en el supermercado y cocinarlos tú mismo como si estuvieras en casa. Pregunta por ello, ya que es una forma muy buena de ahorrar durante el viaje.


4.- Comida.

La cocina canadiense tiene una clara influencia europea y, cada vez más, asiática y, concretamente, Vancouver es un lugar excelente para comer pescados y mariscos frescos, aunque la carne (sobre todo la roja) también es muy buena. En cuanto a comida rápida, hay multitud de pizzerías, tiendas de sushi, establecimientos de comida china para llevar, etc… Los precios de los productos en los supermercados son bastante asequibles, excepto el pescado fresco (salmón a $25-30/kilo, llegué a ver).



5.- Qué visitar y cuánto tiempo.

Puerto y Canada Place. Una zona fantástica para pasear que va desde el puerto comercial hasta la pequeña península donde se encuentra Stanley Park. Al lado de Waterfront está la oficina de turismo y Canada Place, que es un lugar donde hay exposiciones sobre la historia de Canadá que sirve de bienvenida a los pasajeros que llegan allí desde los cruceros del puerto. Además, hay distintas empresas que ofrecen servicios de ferry a otras ciudades, como Victoria (a unos $70-150, pasando por zonas donde abundan las ballenas) y se pueden contratar paseos en avión acuático por $180-450.



Stanley Park. Es el mayor parque urbano de British Columbia, que es el Estado canadiense en que se encuentra Vancouver. Es recomendable que dejes 2 días para visitarlo bien: tiene varias playas, dos lagos, zonas forestales con denso bosque de coníferas, zonas de lodos, pesca… Además, allí se encuentra el acuario, el zoo y los tótem pulls, figuras enormes de madera. Se pueden alquilar bicicletas a la entrada del parque, por horas, a precios relativamente económicos (entre $6-15/hora).







Acuario de Vancouver. Contiene una de las mayores colecciones de peces, anfibios y reptiles del oeste de Canadá y tiene también función de conservación de especies. La entrada cuesta $29, aunque hay descuentos para estudiantes ($20). Abre de 10h a 17h.



Burnaby Regional Park. Está formado por un enorme lago de origen glaciar, rodeado por un inmenso bosque de coníferas y recorrido por numerosos senderos, donde puedes encontrar (oh, sorpresa) osos (sí, vi un oso). Como avisan los carteles, lo mejor es pasar del oso y, por supuesto, no darle de comer. Se llega fácilmente en metro, en unos 40 minutos desde el centro de la ciudad.



Grouse Mountain. Es una montaña de unos 1500 metros de altitud, localizada al norte de la ciudad de Vancouver. Para llegar desde Downtown, lo más fácil es tomar el “seabus” desde Waterfront y, desde allí, la línea 236. Una vez allí, se puede subir y bajar en teleférico (por $18) o subir andando y bajar en teleférico (por $10). Dos cosas a aclarar: la subida a pie son 3 horas, por un paisaje muy bello, eso sí, pero totalmente desaconsejada para gente poca entrenada, preparada o en días de lluvia o nieve; y, la bajada en teleférico es obligatoria.



Capitalino Lake. Está al lado de Grouse Mountain (a unos 15 minutos en bus, línea 236) y es famoso su puente colgante, desde el que te puedes tirar si las condiciones meteorológicas son decentes.



Downtown. El centro de la ciudad es la única zona de rascacielos de la misma y un lugar perfecto para los amantes de las compras.




Elisabeth II Park. Es un precioso parque situado al sur de la ciudad y al que se puede llegar en metro desde el centro en unos 10-15 minutos. Contiene una flora impresionante y jardines muy bien cuidados, además de lugares para jugar a hockey o baloncesto que están relativamente al lado. 

diumenge, 28 de setembre del 2014

Estados Unidos de América I: Los Ángeles.

Estados Unidos de América, el sueño americano, el país que todo el mundo desea visitar al menos una vez en la vida. Ciertamente, a mí no me hacía una ilusión especial (había muchos países que deseaba visitar antes), pero el destino (y mi decisión) han hecho que acabe volviendo al Pacífico, concretamente, a la ciudad del cine, a la ciudad de Hollywood, a Los Ángeles, en el Estado de California, un lugar, que al igual que otros Estados, como Florida, los estadounidenses ven como el sitio de playa ideal para pasar las vacaciones veraniegas (como el sur de Europa para los norteños de nuestro continente).

A diferencia de la costa este, que es mucho más europea en sus costumbres, pues se nutre en gran medida de la población emigrante irlandesa, en la actualidad, los ciudadanos de la costa oeste son de lo más multicultural que existe en USA: por una parte, la gran influencia del colonialismo español y de la emigración mexicana hace que el español sea uno de los idiomas más hablado del condado de LA; por otra parte, el hecho de encontrarse relativamente cerca de las costas orientales de Asia, hace que la población japonesa y china sea especialmente abundante, aunque ciertamente, todas las culturas se mezclan en esta ciudad de casi 12 millones de habitantes.

Una de las cosas que más me sorprendieron de la ciudad fue la enorme desigualdad que se muestra sin tapujos en sus calles: el metro está lleno de “homeless”, igual que muchas de sus calles y, en barrios enteros, la drogadicción está al orden del día. En cambio, en otras zonas de la ciudad, el lujo excesivo es el reinante, con coches de lujo y gente cuya tarjeta de crédito echa humo. Quizás en la vieja Europa sea exactamente igual, pero en LA se nota muchísimo más, es mucho más visible el problema.



En cuanto a seguridad, hay zonas muy peligrosas, especialmente de noche (grandes áreas del este del condado son muy poco recomendables, así como el este de Downtown), mientras que los grandes lugares turísticos son muy seguros: Beverly Hills, el entorno del Staples Center, Santa Mónica, Paseo de la Fama o Long Beach.


1.- Acceso y transporte.

El aeropuerto internacional de Los Ángeles (LAX) es el segundo de mayor tránsito de vuelos del mundo, con lo que hay muchísimas compañías que vuelan hasta allí. Desde España, las más recomendables y económicas son Iberia (con la que fue yo), American Airlines y Lufthansa. El billete de ida y vuelta desde Madrid o Barcelona sale a unos 600-700€, aunque los precios pueden ser mucho mejores si estáis atentos a las ofertas: entre 400-500€ (ida y vuelta).

Una vez allí, mi recomendación es moverse en transporte público, pues las distancias son enormes (atravesar la ciudad de punta a punta por autopista te puede llevar unas dos horas) y un taxi es caro. No obstante, si a la ida que no conoces la ciudad, llegas de noche y decides pillar uno, debes preguntar al taxista la tarifa definitiva (para evitar timos), que suele ser fija, de unos $50-60 por trayecto.


2.- Documentación necesaria.

Creo que es sabido por todos que USA es uno de los países con mayores medidas de seguridad aeroportuarias del mundo y entrar no será ni rápido, ni sencillo. De entrada, antes de salir debes obtener el ESTA (una solicitud de visado) electrónicamente en esta página web de la agencia de fronteras https://esta.cbp.dhs.gov/esta/ y para ello hay que pagar una tasa de $14. Además, la compañía aérea te pedirá todos los datos de tu estancia en la ciudad: dirección, número de personas, pasaporte, motivo del viaje, etc… El pasaporte debe tener una validez mínima de 6 meses; en caso contrario, debes ir a renovarlo. También es muy recomendable llevar impresa toda la documentación de los sitios que vas a visitar y dónde te vas a quedar con objeto de intentar convencer al agente de fronteras de que vas de turismo y no a otras cosas. Una vez llegues a Estados Unidos, he aquí un resumen de los controles que te realizarán:

·      Control de pasaportes: el funcionario primer aeropuerto de USA al que llegues (si estás en tránsito, en la ciudad de tránsito) te pedirá el pasaporte y comprobará tus datos en el ESTA. Se realiza una toma de huellas y una fotografía de frente y, a veces, de perfil.

·   Interrogatorio sobre motivo de viaje: te preguntarán si vienes solo o acompañado, cuál es el propósito de tu viaje, cuántos días estarás, dónde te quedarás, qué lugares visitarás, qué estudias o en qué trabajas, si conoces a algún ciudadano americano o tienes familia en el país… Pueden pedirte documentos que prueben que dices la verdad, como la reserva del hotel, planificación de los sitios que visitarás o la tarjeta de la universidad en la que estudias en tu país…

·      Declaración firmada y de bioseguridad: en el avión te darán un papel que debes rellenar, donde te preguntan el dinero que llevas (hay que declarar cantidades superiores a $10.000), si llevas objetos de valor o comida; en este sentido es importante destacar que no se pueden llevar ciertos alimentos (ni en equipaje de mano, ni facturado), como queso, derivados cárnicos, etc… y el no declararlos conlleva una multa importante.

·    Control de rayos X y seguridad: es el típico control que te realizan cuando vas a embarcar, pero incluye un paso por un escáner de rayos X (los que generaron la famosa polémica sobre la intimidad) y debes descalzarte.

·     Control de equipaje. Todo el equipaje, incluido el facturado se pasa también por rayos X y pueden pedirte que abras la maleta para una inspección detallada.

·    Control de drogas y alcohol: ante sospechas de conductas extrañas, se puede realizar, pero no de rutina. Si los policías caninos que recorren constantemente la terminal se paran ante ti, también te realizarán este control.

Y, después de todo esto (que lleva algo más de una hora), saldrás a la calle o, en su defecto, podrás tomar el próximo avión, ya en territorio estadounidense.

La sanidad es de buena calidad, aunque muy cara. Debes contratar un seguro médico que incluya gastos médicos de un mínimo de $60.000-120.000 y la repatriación en caso de enfermedad grave, accidente o muerte. Se contrata por días y el precio oscila entre 6-9€/día.

La moneda oficial es el dólar estadounidense o dólar USA, que es una de las más usadas en el mundo, con lo que no hay problemas para cambiar divisas: se puede hacer antes, durante y después de la estancia. Se recomienda no hacerlo en lugares turísticos, ya que cobran tasas excesivas por ello. El uso de tarjetas de crédito y débito está muy generalizado, incluso en el transporte público y se debe usar siempre que sea necesario para evitar llevar grandes cantidades de dinero en metálico.

Se debe llevar un adaptador de enchufes, que es el típico americano con dos clavijas planas. No es recomendable comprarlo en el aeropuerto, donde suelen estar carísimos (yo los llegué a ver en LAX por $20-25).

Es recomendable entrar en la página web del ministerio de Asuntos Exteriores para comunicar los días de viaje y localización (https://www.visatur.maec.es/viajeros/), dada la alta frecuencia de terremotos y posibles alertas de tsunami. Las vías de evacuación están bien indicadas en toda la ciudad, especialmente en las playas más turísticas y son muy intuitivas (huir del mar hacia las zonas altas).




3.- Alojamiento.

En LA los precios de los alojamientos son excesivamente caros, sobre todo en las zonas más turísticas. Sin embargo, no es nada recomendable quedarse en un motel cutre a las afueras de la ciudad si no quieres ver situaciones desagradables (y tardar 2 horas en llegar a las zonas turísticas). Por tanto, mi recomendación es que os quedéis en la zona de los rascacielos, en el centro de la ciudad (Downtown), por varios motivos: es una zona que, aunque no está cerca de ningún sitio en especial, tiene todas las líneas de la red de metro cercanas, con lo que la movilidad es muy buena; la seguridad es aceptable, incluso durante la noche; los precios son relativamente económicos (unos $35-50 por noche).


4.- Comidas.

La comida es barata, salvo si quieres comer sano (muchas frutas, verduras, etc…), en cuyo caso la cosa se encarece bastante. Sin embargo, los bocadillos están a unos $2, las pizzas grandes a $7-8, los embutidos no son caros y helados, perritos calientes… no suelen superar los $2.


5.- Qué visitar y cuánto tiempo.

El condado de LA da para mucho, pero aprovechando el tiempo, más de una semana quizás sea excesivo. Como he dicho antes, la mejor manera de moverse es en metro y bus (hay pases diarios por $7) y el alquiler de coches no se permite a los menores de 25-27 años, según la compañía. En cuanto a los lugares recomendados, muchos de ellos famosos por las innumerables películas en los que salen, son los siguientes:

Walk of Fame (Paseo de la Fama). Es una calle de varios kilómetros donde se encuentran las estrellas de actores, actrices o músicos que pasaron por Hollywood, además del teatro Kodak (rebautizado como teatro Dolby) o el teatro chino. Desde allí se puede ver el monte en que se encuentra el conocido cartel de “HOLLYWOOD” en letras de color blanco. Para llegar, la parada de metro más cercana es “Hollywood-Highland”, de la línea roja.




Observatorio Griffith. Se encuentra al lado de la montaña del cartel de “HOLLYWOOD”, al norte de la ciudad y es el lugar donde está el observatorio astronómico más importante de California y uno de los primeros de USA. Además, desde allí, en un día claro hay vistas privilegiadas de todo el condado de LA, con lo que es muy recomendable subir al atardecer. La visita al museo que allí se encuentra es totalmente gratuita el autobús cuesta sólo 50c y sale desde la estación de metro “Vermont/Sunset” de la línea roja, al lado del hospital infantil.




Staples Center. Es el pabellón donde juegan equipos de hockey o baloncesto, entre ellos, los Lakers o los Clippers. Además, en la zona hay cines, centros comerciales, pantallas gigantes, etc… Todo muy americano. Está al suroeste de Downtown y la parada de metro más cercana es “Pico Station” de las líneas Expo y azul.



Long Beach. Es una zona del condado de LA que administrativamente no pertenece a la propia ciudad de LA y está situada a casi dos horas al sur del centro de la ciudad, yendo en metro, siendo la parada más cercana “1st Street Station”, de la línea azul. Allí hay hermosas playas con sus típicas palmeras, el lago Rainbow, el acuario de Long Beach, el puerto… y se pueden alquilar bicicletas (unos $10-20 por hora) para dar una vuelta por el paseo marítimo.



Venice. Es una zona de canales, imitación de los típicos venecianos, que está a unos 15 minutos andando de Santa Mónica beach. Realmente, es una zona residencial en la que los vecinos tienen barquitos para recorrer sus calles y ciertamente, es algo pintoresco, pero además de eso, tampoco hay gran cosa que ver por allí.



Santa Mónica. Yo creo que no cabe decir nada más: muy conocida por su ambiente alternativo, lugar de culto para los “skaters”, con pistas de baloncesto, tenis, voley playa y muchos kilómetros para pasear, ir en bici o lo que se apetezca… Todo eso es Santa Mónica y, por supuesto, música en las calles, comida para llevar, las famosas casetas de madera (mil veces filmadas para numerosas películas de Hollywood) y Santa Mónica pier, una especie de muelle que se adentra en el Pacífico y donde puedes encontrar de todo. Muy recomendable ir al atardecer para observar la puesta de sol y ver el ambiente vespertino. Está a unas dos horas del centro de la ciudad, y se puede llegar en las líneas 33 y 733 de autobús, que salen desde Downtown LA y llegan a Venice.




Beverly Hills. Está relativamente cerca de Walk of Fame (a unos 30 minutos andando) y es donde se encuentran las casas de las famosas estrellas de Hollywood y las tiendas más exclusivas (algunas sólo puedes entrar con cita previa). 


dissabte, 30 d’agost del 2014

Recomendaciones de viaje: consejos sanitarios.

Llega el momento de viajar: haces las maletas esperando desconectar, ir a la ciudad que soñaste visitar desde pequeño o conocer nuevas culturas. Hay muchos tipos de viajes, pero siempre debes tener en cuenta las condiciones sanitarias del destino. En esta entrada repasaremos unos sencillos consejos para que la enfermedad no le gane a tus ganas de pasarlo bien.

1.- Cobertura médica.

Las condiciones sanitarias varían muchísimo según el destino que vayas a visitar, pero en general, debes saber que, dentro de la Unión Europea tu asistencia médica está asegurada. Para ello debes solicitar la Tarjeta Sanitaria Europea (TSE) gratuitamente a través de Internet en esta web: https://sede.seg-social.gob.es/Sede_1/Lanzadera/index.htm?URL=98 y, tras rellenar unos datos, te la enviarán a tu domicilio gratuitamente en unos días. En algunos países te cobrarán las visitas y los medicamentos y luego, te reembolsarán la cantidad en unos meses, mientras que, en otros, no te pasarán ninguna factura.



En cambio, al salir de la Unión Europea, la asistencia sanitaria no suele estar garantizada y es necesario contratar un seguro de viajes (normalmente durante los días que estés fuera). Algunas compañías aéreas lo ofertan junto con el billete por precios económicos, incluyendo además la pérdida del equipaje o retraso y cancelaciones de los vuelos que operan, aunque también se puede contratar con varias aseguradoras: el precio oscila entre 2-5€ por persona y día y, la cobertura ideal no debería ser menor a 120.000€ en gastos médicos, que incluyen todo el material usado, gasto de personal y pruebas complementarias que sean necesarias. En muchos países tendrás que pagar la estancia o visita médica por adelantado y luego te devolverán el dinero. Estos seguros no suelen incluir el gasto farmacéutico, que tendrás que costearte tú.

2.- Vacunaciones.

En muchos países asiáticos, africanos y sudamericanos es necesario vacunarse contra ciertas patologías endémicas, como el paludismo, la fiebre amarilla, fiebre tifoidea, cólera, dengue, la malaria o la hepatitis A. Además, revisa tu cartilla de vacunaciones, pues para entrar en algunos lugares es necesario haber sido vacunado contra el tétanos y algunas enfermedades infecciosas incluidas en nuestro calendario de vacunaciones.

Por tanto, lo mejor cuando decidas viajar a cualquier lugar fuera de la Unión Europea es consultar con tu médico de familia, que te dirá las vacunas que necesitas. Hay una página web del Ministerio de Sanidad que contiene información interactiva por países (recomendada especialmente también para profesionales médicos, cuando necesiten aconsejar a sus pacientes): https://www.msssi.gob.es/profesionales/saludPaises.do. En caso de necesitar alguna vacuna, tu médico te enviará al centro de vacunación internacional más cercano.


3.- Recomendaciones generalizadas.

Generalizar nunca es bueno, pero aquí van una serie de consejos que son útiles para evitar la transmisión de dos grupos importantes de enfermedades que suelen producir al viajar a países tropicales o subtropicales:

  • Infecciones por transmisión fecal-oral. Nos referimos a enfermedades que se transmiten por tomar agua o alimentos contaminados cuando las condiciones higiénicas son malas. Se pueden evitar con un simple lavado de manos (que no consiste en echarte agua) y cocinando bien los alimentos antes de comerlos. En muchos países sólo se debe consumir agua embotellada. De esta forma se puede evitar la hepatitis A y E, el cólera o fiebre tifoidea.



  • Zoonosis. Nos referimos a enfermedades que transmiten insectos o animales. Es el caso de la fiebre del Dengue, la fiebre amarilla, el paludismo o la fiebre del Nilo occidental (transmitida por mosquitos), la borreliosis, enfermedad de Lyme (cuyo vector son las garrapatas), la tripanosomiasis o enfermedad del sueño (transmitida por moscas) o la rabia (transmitida por murciélagos, perros o zorros). Para evitarlas, se recomienda usar repelentes de insectos y dormir con camas-mosquiteras.



Además, si viajas en verano al sur de Chile y Argentina, al sur de Australia y a Nueva Zelanda, es importante usar crema solar con alta protección frente a todos los tipos de radiación ultravioleta, ya que la rotura parcial de la capa de ozono en estas zonas del hemisferio sur puede producir quemaduras importantes en la piel, además de aumentar el riesgo de padecer cáncer de piel. También se debe usar crema protectora en alta montaña.



Por último, en este apartado cabe advertir a los pacientes con patología crónica de aparato respiratorio y cardiovascular (EPOC, insuficiencia cardiaca…) de los riesgos de subir a grandes alturas (por encima de los 4000 metros), en los sistemas montañosos elevados, como Los Andes, Himalaya, Montañas Rocosas, Alpes, cordillera de Alaska…


4.- Botiquín de viaje.

Medicamentos caros, urgencias fáciles de resolver a altas horas de la madrugada… Siempre es necesario llevar un botiquín con todo lo necesario, que recomiendo que incluya siempre: termómetro digital, tijeras, vendas, algodón, antiséptico, alcohol, esparadrapo adhesivo, antidiarreicos (tipo loperamida), paracetamol o ibuprofeno, antihistamínico para uso tópico, protector solar, repelente de insectos, suero fisiológico…

Todo lo anterior, excepto la loperamida, se puede comprar en farmacia sin necesidad de receta médica. Por supuesto, en el caso de pacientes crónicos, deberán llevar todos los medicamentos que necesiten usar y los medidores específicos (para glucemia, presión arterial…).




En definitiva, si quieres que tus viajes no se vean enturbiados por la enfermedad y no deseas, ni mucho menos, que la cosa se complique, sigue estos consejos e infórmate sobre la situación sanitaria antes de viajar, toma las medidas profilácticas adecuadas y sé precavido. Si queréis tener más información sobre la distribución de ciertas enfermedades infecciosas: https://www.msssi.gob.es/profesionales/saludPublica/sanidadExterior/salud/consejosViajero.htm


dilluns, 25 d’agost del 2014

Nueva Zelanda II: North Island.

Como comentamos en la entrada anterior, Nueva Zelanda se divide en dos islas principales, que son North Island y South Island (en esto no fueron muy imaginativos con los nombres), además de numerosas islas. Pues bien, en esta segunda parte nos vamos a centrar en la visita a la isla norte, a excepción de Auckland, que ya fue tratada en profundidad: http://unplanetaporrecorrer.blogspot.com.es/2014/08/nueva-zelanda-i-auckland-y-alrededores.html



En cuanto a accesos, transporte, documentación y alojamiento, os recomiendo también que os leáis la información del post anterior, con lo que comenzaremos directamente a descubrir los rincones más mágicos en los que estuve en esta zona de las antípodas. La estancia mínima recomendada para ver la isla norte en todo su esplendor es de 2-3 semanas (y una 4º semana para ver Auckland en condiciones). Tenéis que tener en cuenta que la capital oficial de Nueva Zelanda, Wellington, que se encuentra al sur de la isla norte no será mencionada aquí, ya que no tuve tiempo para visitarla (otra vez será…).

Waipu. La carretera 1 atraviesa el país entero desde Invercargill hasta Cabo Reinga y es la que tendremos que tomar hacia el norte de Auckland, atravesando el famoso puente de Harbour para llegar a Waipu, nuestra primera parada en el camino, un pueblo que se encuentra a unas 2 horas de Auckland. Esta fue una zona del país donde llegaron en su mayoría escoceses (que no ingleses) y, de hecho, hay un museo en el pueblo que recuerda su historia y donde se pueden comprar cosas típicas escocesas. En la zona también se encuentran unas magníficas playas donde se puede descansar y reponer energías y que están equipadas con zona de camping y baños (muy limpios, por cierto).



Whangarei. Está a unos 30 minutos en coche desde Waipu y es una de las ciudades más grandes de Northland, con unos 50 mil habitantes. No tiene demasiado que ver, salvo dos cosas: el centro está lleno de tiendas donde se puede comprar de casi todo y, es muy recomendable la visita al monte Parahaki, donde se encuentran uno de los poblados maoríes más importantes de toda Nueva Zelanda. En las cercanías de la ciudad también hay unas cascadas preciosas que se pueden visitar.



Bay of Islands y Paihia. Siguiendo por la misma carretera y a una hora en coche desde Whangarei está Paihia, un pequeño pueblo de pescadores, donde lo más interesante es Bay of Islands, desde donde está más que recomendado ver el atardecer. Se pueden practicar deportes de agua, especialmente en verano, cuando se llena de turistas de todo el país en busca del sol que ofrece la zona. Impresiona la tonalidad de distintos azules de las aguas, su limpieza y la buena conservación de las playas (prácticamente en estado virgen, con bosques que llegan al agua). Es recomendable darse una vuelta por los alrededores e ir descubriendo calas, cuevas, o darse un paseo por los bosques cercanos, como es el caso de Puketi Kauri forest, que fue el que visité yo.




Bahía de Whangaroa. Siguiendo nuestro camino hacia el norte, en este caso por la carretera 10, nos encontramos con esta entrada de agua. El paisaje es precioso y por la zona se encuentran cascadas que están bien señalizadas y que conectan los ríos con el mar.  




Bahía de Rangaunu. Está situada al comienzo de la península de Aupouri, que acaba en el cabo Reinga. Fue el único lugar de Nueva Zelanda donde vi tortugas en la playa y es una zona muy conservada, con numerosas especies de aves.



Cabo Reinga. Es el punto más septentrional de Nueva Zelanda. Más allá se extiende el inmenso océano Pacífico (al este) y el mar de Tasmania (al oeste). Debéis tener cuidado cuando lo visitéis con dos detalles: sólo hay una gasolinera en toda la península de Aupouri, con lo que si vais justos de combustible es muy recomendable repostar y llenar el depósito al máximo; y, es precioso ver la puesta de sol, pero luego no hay luces de farolas por ningún sitio, así que ojo y llevad linternas.



Coromandel. Ya no podemos ir más hacia el norte, así que nos dirigimos ahora hacia el sur de Auckland, a una península situada a casi 2 horas de la capital: la península de Coromandel. Ya dijimos que Nueva Zelanda es una zona volcánica: pues bien, en Coromandel eso llega al extremo, de modo que si cavas en la arena de la playa, sale agua caliente. Yo no llevaba bañador porque era invierno, pero reconozco que no me pude resistir a la tentación de meterme (vestido, eso sí) en el agujerito que había cavado para probar esa agua a unos 40ºC. Así que, si vas sin bañador y en invierno, recomendable llevarse algo de ropa para cambiarse. 



Rotorua. Es un pequeño pueblo, dispuesto alrededor de un lago que está rodeado por un paseo marítimo. Además de pasear por allí, también os recomiendo que visitéis los baños de barro y agua geotermales que están justo al lado del lago y el museo, que se encuentra en el centro del pueblo.



Taupo. A unos 30 minutos en coche en dirección sur se encuentra este pueblo, similar al anterior en su disposición: lago central (más bonito para mí que el de Rotorua) y las casas alrededor. En la zona se encuentran distintos parques nacionales, donde se rodaron multitud de escenas de las películas de ‘El Señor de los Anillos’ y están llenos de ríos, cascadas, manantiales y, en definitiva, lo que todo viajero va a buscar a Nueva Zelanda: naturaleza en estado puro.