dissabte, 30 d’agost del 2014

Recomendaciones de viaje: consejos sanitarios.

Llega el momento de viajar: haces las maletas esperando desconectar, ir a la ciudad que soñaste visitar desde pequeño o conocer nuevas culturas. Hay muchos tipos de viajes, pero siempre debes tener en cuenta las condiciones sanitarias del destino. En esta entrada repasaremos unos sencillos consejos para que la enfermedad no le gane a tus ganas de pasarlo bien.

1.- Cobertura médica.

Las condiciones sanitarias varían muchísimo según el destino que vayas a visitar, pero en general, debes saber que, dentro de la Unión Europea tu asistencia médica está asegurada. Para ello debes solicitar la Tarjeta Sanitaria Europea (TSE) gratuitamente a través de Internet en esta web: https://sede.seg-social.gob.es/Sede_1/Lanzadera/index.htm?URL=98 y, tras rellenar unos datos, te la enviarán a tu domicilio gratuitamente en unos días. En algunos países te cobrarán las visitas y los medicamentos y luego, te reembolsarán la cantidad en unos meses, mientras que, en otros, no te pasarán ninguna factura.



En cambio, al salir de la Unión Europea, la asistencia sanitaria no suele estar garantizada y es necesario contratar un seguro de viajes (normalmente durante los días que estés fuera). Algunas compañías aéreas lo ofertan junto con el billete por precios económicos, incluyendo además la pérdida del equipaje o retraso y cancelaciones de los vuelos que operan, aunque también se puede contratar con varias aseguradoras: el precio oscila entre 2-5€ por persona y día y, la cobertura ideal no debería ser menor a 120.000€ en gastos médicos, que incluyen todo el material usado, gasto de personal y pruebas complementarias que sean necesarias. En muchos países tendrás que pagar la estancia o visita médica por adelantado y luego te devolverán el dinero. Estos seguros no suelen incluir el gasto farmacéutico, que tendrás que costearte tú.

2.- Vacunaciones.

En muchos países asiáticos, africanos y sudamericanos es necesario vacunarse contra ciertas patologías endémicas, como el paludismo, la fiebre amarilla, fiebre tifoidea, cólera, dengue, la malaria o la hepatitis A. Además, revisa tu cartilla de vacunaciones, pues para entrar en algunos lugares es necesario haber sido vacunado contra el tétanos y algunas enfermedades infecciosas incluidas en nuestro calendario de vacunaciones.

Por tanto, lo mejor cuando decidas viajar a cualquier lugar fuera de la Unión Europea es consultar con tu médico de familia, que te dirá las vacunas que necesitas. Hay una página web del Ministerio de Sanidad que contiene información interactiva por países (recomendada especialmente también para profesionales médicos, cuando necesiten aconsejar a sus pacientes): https://www.msssi.gob.es/profesionales/saludPaises.do. En caso de necesitar alguna vacuna, tu médico te enviará al centro de vacunación internacional más cercano.


3.- Recomendaciones generalizadas.

Generalizar nunca es bueno, pero aquí van una serie de consejos que son útiles para evitar la transmisión de dos grupos importantes de enfermedades que suelen producir al viajar a países tropicales o subtropicales:

  • Infecciones por transmisión fecal-oral. Nos referimos a enfermedades que se transmiten por tomar agua o alimentos contaminados cuando las condiciones higiénicas son malas. Se pueden evitar con un simple lavado de manos (que no consiste en echarte agua) y cocinando bien los alimentos antes de comerlos. En muchos países sólo se debe consumir agua embotellada. De esta forma se puede evitar la hepatitis A y E, el cólera o fiebre tifoidea.



  • Zoonosis. Nos referimos a enfermedades que transmiten insectos o animales. Es el caso de la fiebre del Dengue, la fiebre amarilla, el paludismo o la fiebre del Nilo occidental (transmitida por mosquitos), la borreliosis, enfermedad de Lyme (cuyo vector son las garrapatas), la tripanosomiasis o enfermedad del sueño (transmitida por moscas) o la rabia (transmitida por murciélagos, perros o zorros). Para evitarlas, se recomienda usar repelentes de insectos y dormir con camas-mosquiteras.



Además, si viajas en verano al sur de Chile y Argentina, al sur de Australia y a Nueva Zelanda, es importante usar crema solar con alta protección frente a todos los tipos de radiación ultravioleta, ya que la rotura parcial de la capa de ozono en estas zonas del hemisferio sur puede producir quemaduras importantes en la piel, además de aumentar el riesgo de padecer cáncer de piel. También se debe usar crema protectora en alta montaña.



Por último, en este apartado cabe advertir a los pacientes con patología crónica de aparato respiratorio y cardiovascular (EPOC, insuficiencia cardiaca…) de los riesgos de subir a grandes alturas (por encima de los 4000 metros), en los sistemas montañosos elevados, como Los Andes, Himalaya, Montañas Rocosas, Alpes, cordillera de Alaska…


4.- Botiquín de viaje.

Medicamentos caros, urgencias fáciles de resolver a altas horas de la madrugada… Siempre es necesario llevar un botiquín con todo lo necesario, que recomiendo que incluya siempre: termómetro digital, tijeras, vendas, algodón, antiséptico, alcohol, esparadrapo adhesivo, antidiarreicos (tipo loperamida), paracetamol o ibuprofeno, antihistamínico para uso tópico, protector solar, repelente de insectos, suero fisiológico…

Todo lo anterior, excepto la loperamida, se puede comprar en farmacia sin necesidad de receta médica. Por supuesto, en el caso de pacientes crónicos, deberán llevar todos los medicamentos que necesiten usar y los medidores específicos (para glucemia, presión arterial…).




En definitiva, si quieres que tus viajes no se vean enturbiados por la enfermedad y no deseas, ni mucho menos, que la cosa se complique, sigue estos consejos e infórmate sobre la situación sanitaria antes de viajar, toma las medidas profilácticas adecuadas y sé precavido. Si queréis tener más información sobre la distribución de ciertas enfermedades infecciosas: https://www.msssi.gob.es/profesionales/saludPublica/sanidadExterior/salud/consejosViajero.htm


dilluns, 25 d’agost del 2014

Nueva Zelanda II: North Island.

Como comentamos en la entrada anterior, Nueva Zelanda se divide en dos islas principales, que son North Island y South Island (en esto no fueron muy imaginativos con los nombres), además de numerosas islas. Pues bien, en esta segunda parte nos vamos a centrar en la visita a la isla norte, a excepción de Auckland, que ya fue tratada en profundidad: http://unplanetaporrecorrer.blogspot.com.es/2014/08/nueva-zelanda-i-auckland-y-alrededores.html



En cuanto a accesos, transporte, documentación y alojamiento, os recomiendo también que os leáis la información del post anterior, con lo que comenzaremos directamente a descubrir los rincones más mágicos en los que estuve en esta zona de las antípodas. La estancia mínima recomendada para ver la isla norte en todo su esplendor es de 2-3 semanas (y una 4º semana para ver Auckland en condiciones). Tenéis que tener en cuenta que la capital oficial de Nueva Zelanda, Wellington, que se encuentra al sur de la isla norte no será mencionada aquí, ya que no tuve tiempo para visitarla (otra vez será…).

Waipu. La carretera 1 atraviesa el país entero desde Invercargill hasta Cabo Reinga y es la que tendremos que tomar hacia el norte de Auckland, atravesando el famoso puente de Harbour para llegar a Waipu, nuestra primera parada en el camino, un pueblo que se encuentra a unas 2 horas de Auckland. Esta fue una zona del país donde llegaron en su mayoría escoceses (que no ingleses) y, de hecho, hay un museo en el pueblo que recuerda su historia y donde se pueden comprar cosas típicas escocesas. En la zona también se encuentran unas magníficas playas donde se puede descansar y reponer energías y que están equipadas con zona de camping y baños (muy limpios, por cierto).



Whangarei. Está a unos 30 minutos en coche desde Waipu y es una de las ciudades más grandes de Northland, con unos 50 mil habitantes. No tiene demasiado que ver, salvo dos cosas: el centro está lleno de tiendas donde se puede comprar de casi todo y, es muy recomendable la visita al monte Parahaki, donde se encuentran uno de los poblados maoríes más importantes de toda Nueva Zelanda. En las cercanías de la ciudad también hay unas cascadas preciosas que se pueden visitar.



Bay of Islands y Paihia. Siguiendo por la misma carretera y a una hora en coche desde Whangarei está Paihia, un pequeño pueblo de pescadores, donde lo más interesante es Bay of Islands, desde donde está más que recomendado ver el atardecer. Se pueden practicar deportes de agua, especialmente en verano, cuando se llena de turistas de todo el país en busca del sol que ofrece la zona. Impresiona la tonalidad de distintos azules de las aguas, su limpieza y la buena conservación de las playas (prácticamente en estado virgen, con bosques que llegan al agua). Es recomendable darse una vuelta por los alrededores e ir descubriendo calas, cuevas, o darse un paseo por los bosques cercanos, como es el caso de Puketi Kauri forest, que fue el que visité yo.




Bahía de Whangaroa. Siguiendo nuestro camino hacia el norte, en este caso por la carretera 10, nos encontramos con esta entrada de agua. El paisaje es precioso y por la zona se encuentran cascadas que están bien señalizadas y que conectan los ríos con el mar.  




Bahía de Rangaunu. Está situada al comienzo de la península de Aupouri, que acaba en el cabo Reinga. Fue el único lugar de Nueva Zelanda donde vi tortugas en la playa y es una zona muy conservada, con numerosas especies de aves.



Cabo Reinga. Es el punto más septentrional de Nueva Zelanda. Más allá se extiende el inmenso océano Pacífico (al este) y el mar de Tasmania (al oeste). Debéis tener cuidado cuando lo visitéis con dos detalles: sólo hay una gasolinera en toda la península de Aupouri, con lo que si vais justos de combustible es muy recomendable repostar y llenar el depósito al máximo; y, es precioso ver la puesta de sol, pero luego no hay luces de farolas por ningún sitio, así que ojo y llevad linternas.



Coromandel. Ya no podemos ir más hacia el norte, así que nos dirigimos ahora hacia el sur de Auckland, a una península situada a casi 2 horas de la capital: la península de Coromandel. Ya dijimos que Nueva Zelanda es una zona volcánica: pues bien, en Coromandel eso llega al extremo, de modo que si cavas en la arena de la playa, sale agua caliente. Yo no llevaba bañador porque era invierno, pero reconozco que no me pude resistir a la tentación de meterme (vestido, eso sí) en el agujerito que había cavado para probar esa agua a unos 40ºC. Así que, si vas sin bañador y en invierno, recomendable llevarse algo de ropa para cambiarse. 



Rotorua. Es un pequeño pueblo, dispuesto alrededor de un lago que está rodeado por un paseo marítimo. Además de pasear por allí, también os recomiendo que visitéis los baños de barro y agua geotermales que están justo al lado del lago y el museo, que se encuentra en el centro del pueblo.



Taupo. A unos 30 minutos en coche en dirección sur se encuentra este pueblo, similar al anterior en su disposición: lago central (más bonito para mí que el de Rotorua) y las casas alrededor. En la zona se encuentran distintos parques nacionales, donde se rodaron multitud de escenas de las películas de ‘El Señor de los Anillos’ y están llenos de ríos, cascadas, manantiales y, en definitiva, lo que todo viajero va a buscar a Nueva Zelanda: naturaleza en estado puro. 






dijous, 21 d’agost del 2014

Nueva Zelanda I: Auckland y alrededores.

Nueva Zelanda, país verde y natural por excelencia. De momento, puedo decir que el lugar idóneo para vivir, el lugar donde me gustaría trabajar, un sitio de ensueño, perdido en mitad del océano Pacífico, a unas 3 horas de avión de la costa este de Australia y formado por dos islas principales: North Island y South Island, además de algunos islotes que también pertenecieron a los británicos en su momento. De hecho, en la actualidad, la reina Elisabeth II sigue siendo la jefa de Estado de Nueva Zelanda, algo que pasa en numerosos países todavía: los más importantes, Canadá y Australia.



Aotearoa es el nombre maorí del país, y es que los maoríes eran los pobladores originarios del lugar, antes de que llegara el Imperio británico, a mediados del siglo XIX, en virtud del Tratado de Waitangi. Desde 1907, Nueva Zelanda es realmente independiente (fue cuando se declaró “dominio con estatus especial”, dentro del Imperio británico. Tras la Segunda Guerra Mundial, en 1947, se declaró la independencia “completa”, aunque todavía pertenece a la Commonwealth.

Nueva Zelanda es uno de los países con una calidad de vida más alta del mundo, según numerosos indicadores y revistas especializadas y, concretamente, destaca su capital “oficiosa”, Auckland, destaca en estas encuestas. En este blog, voy a dividir mi viaje de 2012 en dos entradas: en la primera me centraré en Auckland y sus alrededores; en la segunda, comentaré los sitios más destacados que visitar en North Island. Comenzamos.



1.- Acceso y transporte.

Este país se encuentra en las Antípodas de España. Esto quiere decir dos cosas: que no puedes ir más lejos sin salir del planeta y, que si te pones a cavar hacia el interior de la tierra, llegarías (algún día y después de alguna que otra quemadura) a Nueva Zelanda.



Por tanto, las rutas que puedes seguir para llegar a este país son tan variadas, como compañías hay en el mercado. De hecho, puedes elegir ir hacia el este (vía asiática) o ir hacia el oeste (vía americana). Y, dentro de la vía asiática, puedes elegir ir hacia el este y luego al sur (vía China, Taiwán, Tailandia o Japón) o ir hacia el sur y luego hacia el este (vía Dubai). En el caso de escoger la vía americana, puedes ir oeste-sur (vía Vancouver o Los Ángeles) o sur-oeste (vía Santiago de Chile). Por tanto, como ves, las opciones son casi infinitas y hay que buscar un poco cuál es la mejor ruta, según la fecha que vayas y los precios de los vuelos. No obstante, en general, las rutas por vía asiática suele ser más baratas (a unos 850-1200€, ida y vuelta) que por vía americana (a unos 1400-1900€, ida y vuelta). He aquí un resumen de las posibles combinaciones:

Vía China-Taiwán-Tailandia-Japón: China Airlines, Aeroflot, Thai.
Vía Dubai: Emirates (con salidas desde Barcelona y Madrid).
Vía USA y Canadá (no recomendable por los estrictos controles de seguridad en tránsito): Iberia, Air New Zealand.
Vía Chile: Iberia, LAN.



Una vez allí, si no vas a moverte de Auckland y los alrededores, no es necesario alquilar coche, ya que la red de transporte público en autobús es bastante buena. No obstante, para ir de aventuras por la isla y conocer bien los distintos parajes naturales, es muy recomendable (y no demasiado caro siempre que se viaje en compañía) alquilar un coche. Concretamente, recomiendo la compañía kiwi ‘Jucy Rentals’, que ofrece alquileres de vehículos de 5 plazas por unos $50 el día (30€) y de caravanas con camas por $270 (170€). Se debe reservar con un mínimo de 1-2 semanas de antelación, especialmente, en puentes o fin de semana. Más información en: http://www.jucy.co.nz/. En cuanto a la conducción, se necesita el Permiso Internacional de conducción expedido en la jefatura de tráfico más cercana (10€) por una validez de un año y ser mayor de 18 años. Has de tener en cuenta que se conduce por el lado izquierdo (adelantamientos por la derecha).

2.- Documentación necesaria.

Para entrar en el país te harán un estricto control de seguridad (reconocimiento de maletas con perros adiestrados, detector de metales, escáner), de bioseguridad (se comprobará que no lleves ninguna especie animal ni vegetal que ponga en peligro la flora y fauna kiwi, así como alimentos que no sean propios del país) y, por último, tendrás que rellenar un cuestionario, del que luego te harán preguntas agentes especializados (para qué vienes, cuánto tiempo estás, si tienes dinero suficiente para ese tiempo, dónde te quedas, con quién te quedas…). En cuanto a documentos, necesitas un pasaporte con validez superior a 6 meses desde la fecha de entrada y te sellarán un visado de una validez de 6 meses. Si te quedas más tiempo y luego intentas salir, te cobrarán una penalización en el aeropuerto de salida, dependiendo del tiempo que haya excedido tu estancia.

La sanidad es de una calidad excelente, pero todos sus servicios son de pago, con lo que debes contratar un seguro privado de viaje, que cubra gastos sanitarios elevados (recomendado un mínimo de 120.000€) y la repatriación en caso de fallecimiento. Se suele contratar por días y sale a 2-3€ cada día.

En cuanto a la moneda oficial, es el dólar neozelandés (1 $NZ= 60 céntimos €). Se debe llevar la moneda cambiada (al menos $100) y luego se puede seguir cambiando allí. Te pueden preguntar cuánto dinero llevas en la aduana y es obligatorio declarar cantidades superiores a $3000. Aunque parezca que es una moneda devaluada respecto al euro, lo cierto es que la vida en Nueva Zelanda es realmente muy cara, con lo que es conveniente tener suficientes recursos.

Aunque no sea documentación, lo incluyo aquí: aunque Nueva Zelanda sea muy “British”, el adaptador de enchufes británico no sirve: tienen uno especial con tres clavijas que sólo lo suelen vender en allí, así que no se te olvide comprarlo en el aeropuerto, antes de ir al alojamiento.



Es también muy recomendable avisar al Ministerio de Asuntos Exteriores español que te vas a encontrar allí, ya que los terremotos son muy frecuentes y en caso de catástrofe natural, se podrían en contacto contigo y te darían toda la información necesaria en caso de repatriación. Se puede rellenar un formulario donde introducir todos tus datos de viaje, usando el siguiente link: https://www.visatur.maec.es/viajeros/

3.- Alojamiento.

Es una de las cosas baratas que hay en Nueva Zelanda. Auckland es el sitio más caro y suele salir a 20€ por noche y persona. En cambio, hostales rurales perdidos por zonas rurales pueden salir a menos de 10€ por persona y noche, especialmente si vais en grupo. De hecho, recuerdo que nos costó $100 una habitación para 9 durante una noche (unos 60€). Además, el tiempo que alquiléis la caravana, os ahorráis el alojamiento.

4.- Comidas.

La comida puede llegar a ser también muy barata: recuerdo esas ofertas de pizzas grandes por $5 o esos platos de sushi por $3 que nos salvaron más de una vez. En cambio, hay algunos productos que son carísimos, como verduras, o ciertas carnes y pescados (por ejemplo, los tomates estaban a $13 el kilo). Eso sí, no hay comida tradicional kiwi (o nosotros no la encontramos), sino que es una mezcla culinaria entre la influencia británica y asiática, especialmente de países como Japón o Indonesia.




5.- Qué visitar y cuánto tiempo.

Yo te recomendaría que te quedaras allí… Bueno, dejando las bromas, no merece la pena recorrer casi 45.000 kilómetros para quedarse menos de 3 semanas o un mes. Son casi 40 horas de vuelo y os digo por experiencia propia que cuando estás allí, lo menos que se te apetece es coger el vuelo de vuelta. Como he comentado al principio, en esta entrada del blog, me centraré en recomendar lugares que visitar en la zona de Auckland y sus proximidades, a las que recomiendo dedicarle un mínimo de una semana:

Queen Street. Es una de las calles principales de la ciudad, llena de tiendas, bancos, multiculturalidad… Va desde K Road hasta la zona del puerto, donde está la estación de autobuses. En el tiempo que estuve allí creo que me la debí recorrer en sus casi 2 kilómetros cientos de veces. Como curiosidad, la reina de Inglaterra pasea por allí cuando visita Nueva Zelanda. Además, allí para el bus del aeropuerto, que te lleva por $14.



Karangahape Road. Perpendicular a Queen St. y más conocida como “K Road”. Es famosa por ser la calle LGTB de la ciudad, donde se concentran los pubs gays. De noche, doy fe que es una zona de prostitución queer.



Albert Park. Es una gran zona verde situada cerca de Queen St., con esculturas y monumentos de la época colonial. Rodeado de rascacielos, es perfecto para darse un paseo por la tarde con tranquilidad.



Auckland Domain. Es uno de los grandes pulmones verdes de la ciudad. Está situado al lado del hospital y de la Facultad de Medicina y Ciencias Biomédicas. Hay varios sitios para alquilar bicicletas por horas, un lago y un gran edificio, que es el Museo Memorial de la Guerra, que recuerda las contiendas en las que se ha visto involucrada Nueva Zelanda en los últimos tiempos (casi siempre por influencia británica) y rinde homenaje a los caídos.



Sky City. Es una torre de 328 metros, a la que se puede subir pagando unos $10, para ver toda la ciudad. De hecho, es el edificio más alto de todo el hemisferio sur. Te recomiendo que lo hagas a última hora de la tarde, para observar la ciudad de día, al atardecer y de noche. Además, te puedes tirar desde la torre (con seguridad, por supuesto), aunque tendrás que pagar algo más. En la parte baja hay tiendas de recuerdos y casinos. Más información en: http://www.skycityauckland.co.nz/attractions/sky-tower/



Zoo de Auckland. Está algo alejado del centro de la ciudad, pero hay muchas líneas de bus urbano que te llevan. Merece bastante la pena, ya que tiene muchas especies que son imposibles de observar en los zoos de cualquier otro lugar del mundo, como pingüinos, ciertas aves tropicales o kiwis, que es el animal que le da nombre a los neozelandeses y a la fruta.





Puerto de Auckland. Es precioso para verlo al atardecer. Se encuentra al final de Queen St. y es uno de los que más barcos de vela tiene del mundo. Desde allí salen ferries a las islas cercanas por precios bastante económicos (entre 10-30$).



Puente de Harbour. Conecta la ciudad de Auckland con el resto de la North Island. Es famoso en el mundo entero por las espectaculares puestas de sol que se pueden observar desde allí y por su longitud: más de 1 kilómetro. Además, separa el océano Pacífico (queda al este) del mar de Tasmania (al oeste, hacia Australia). Desde allí también te puedes tirar (con cuerdas) para soltar adrenalina, por unos $150.



One Tree Hill Domain. Es el pulmón verde más grande de Auckland. Está lejos del centro y, como pasa en toda la ciudad (que está recorrida por volcanes inactivos), tiene un volcán en su centro. Hay numerosos animales salvajes libres y, literalmente, como veis en las fotos, parece que estas en el campo (aunque realmente, estás rodeado de rascacielos).





Monte Eden. Es otro de los más de 20 volcanes de la ciudad de Auckland, en este caso, con el cráter hundido. Una inmensa zona verde lo rodea, perfecta para pasear o alquilar una bici. Además, arriba hay un mirador desde el que se puede observar toda la ciudad.



Devonport. Es un pueblo de playa situado frente a Rangitoto y a unas 10-15 millas al norte de Auckland. Sorprende cómo el césped, los árboles, en definitiva, la naturaleza en estado puro llega a la orilla, mezclándose con la arena y el agua salada. Se puede llegar desde Auckland en bus, en unos 30 minutos, por $7, ida y vuelta.


Rangitoto Island. Es una isla volcánica situada justo frente al puerto de Auckland, desde donde se puede acceder en ferry (unos $25, ida y vuelta). Hay que tener cuidado porque sólo hay 2-3 ferries diarios y, si te quedas allí, nadie va a ir a por ti. Está prohibido ir con animales y ciertos tipos de comida, pues tiene un régimen de bioseguridad especial, debido a la flora y fauna autóctona que vive allí. Lo recomendable es llevar un “lunch” y hacer una excursión de un día completo. Una vez allí, te sorprenderás de las playas vírgenes con arena volcánica, del bosque frondoso que lo inunda casi todo y de las increíbles vistas que ahí de la ciudad de Auckland desde allí, especialmente si el día es claro. 




dimecres, 20 d’agost del 2014

Noruega I: fiordos del sur y Oslo.

Noruega es un país verde y, a la vez, muy blanco. Junto con Islandia, Groenlandia y Nueva Zelanda, uno de los más naturales y menos masificados del mundo. No obstante, el cambio climático está haciendo acto de aparición por estas latitudes y si vas en verano (que es lo más recomendable) es más normal ver más verde que blanco. Es un sitio ideal para relajarse y disfrutar de la naturaleza, para hacer grandes caminatas y dormir en cabañas de madera, a la orilla de un lago glaciar. Empezamos con esta entrada del blog, cuando se cumple casi un año de nuestra aventura noruega.



Noruega es un país del norte de Europa, que forma parte del espacio Schengen, pero no es miembro de la Unión Europea (justo al contrario que Reino Unido). No obstante, mantiene un trato económico especial con los países europeos de la UE, pero no tiene como moneda el euro, por ejemplo. La lengua es el noruego, aunque casi toda la población habla y escribe en inglés casi como si fueran nativos, con lo que no tendrás ningún problema de comunicación durante tu estancia.



1.- Acceso y transporte.

La aerolínea más barata que vuela a Noruega es Ryanair, aunque sólo lo hace en verano, con vuelos por 45-70€ (ida y vuelta) desde Málaga, Madrid, Alicante, Palma y varios destinos canarios. Los aeropuertos de llegada son Moss-Rygge (a unos 50 kilómetros al sudeste Oslo), Torp (a unos 50 kilómetros al suroeste de Oslo) y Haugesund (entre Stavanger y Bergen). Los dos primeros están muy bien comunicados mediante transporte público (tren y bus), mientras que Haugesund, además de estar poco comunicado con las grandes ciudades, suele tener menos ofertas en cuanto al precio de los vuelos.



Una vez allí, lo más recomendable es alquilar un coche en alguna compañía, teniendo en cuenta contratar seguro a todo riesgo (puede pasar cualquier cosa por allí) y, si es posible, GPS (nosotros no lo contratamos y nos volvimos locos con los mapas, aunque nunca nos perdimos). Es caro, no lo voy a negar, pero si viajáis en grupo de 4 ó 5 personas, sale más económico, ya que se pueden compartir los gastos de combustible y de peajes (que abundan por todas las carreteras y son muy caros). Además, NO os saltéis los límites de velocidad NUNCA, porque son muy bajos (no se pueden superar nunca los 90 km/h) y las multas muy elevadas (hasta 3000€). Por otra parte, debéis saber que es OBLIGATORIO tener encendidas las luces durante todo el día, por mucho sol que haga (también multan por ello) y, en invierno, es obligatorio llevar cadenas (y saber ponerlas, claro).

Por otra parte, Noruega es un país lleno de fiordos y muchas zonas carecen de carreteras que las conecten, con lo cual será muy normal que en vuestra ruta tengáis que usar más de un ferry. No suelen ser muy caros (del orden de 15-30€ normalmente, por coche y tres personas), pero tienen horarios bien establecidos, con lo que conviene informarse previamente.



2.- Documentación necesaria.

Como acabo de decir, Noruega no es de la UE pero pertenece al espacio de libre circulación europeo, con lo que sólo es necesario llevar el DNI en vigor con un mínimo de 6 meses de caducidad en el momento de entrada. No obstante, es recomendable llevar el pasaporte.

Según el Ministerio de Asunto Exteriores español, es necesario el Carnet de Conducir Internacional para alquilar un coche allí, aunque lo cierto es que a nosotros nunca nos lo pidieron.

Por otra parte, debes viajar con la Tarjeta Sanitaria Europea (TSE) para poder utilizar el sistema público de salud noruego, que es de una calidad excelente. Se puede solicitar en esta página web: https://sede.seg-social.gob.es/Sede_1/ServiciosenLinea/Ciudadanos/232000 y tiene una duración de 2 años.

En cuanto a la moneda oficial, es la corona noruega. El cambio aproximado es 1€= 8,2 NOK, aunque debes saber que el precio de absolutamente todo es desorbitado. El cambio lo puedes realizar en tu banco, aunque también es posible cambiar en el país.



3.- Alojamiento.

Es casi imposible (salvo que tengas una fortuna en un paraíso fiscal) quedarte a dormir en un hostal u hotel barato en Noruega: no existen. El mínimo que conseguimos encontrar por noche en este tipo de alojamientos fue de 120-150€. Así que optamos por el plan B: cabañas perdidas por la montaña. Pagamos entre 550-750 NOK (65-90€) por el alquiler de una cabaña para 3-4 personas por noche, con lo cual nos salía a unos 25€ por persona y noche (algo más asequible que el hostal, claro).



No obstante, tenéis que reservar con cierta antelación y preguntar cosas tan básicas como si tienen agua (algunas no tenían y debías ir a buscarla a otro sitio), si te ponen sábanas (lo más normal era que no tuvieran) o si tiene cocina (algo importante para hacerte tu propia comida y ahorrar). No suelen tener ducha y a veces, tuvimos que pagar 10 NOK adicionales por cada ducha de 5 minutos de agua caliente. 


4.- Comidas.

El salmón es quizás el plato más típico de Noruega, ¿verdad? Pues si vas, es muy probable que no puedas permitirte el lujo de comerlo (precios totalmente desorbitados). Lo más recomendable es comer en pizzerías o sitios de comida barata y comprar en los supermercados de pueblo, pero aunque hagas eso, los precios son muy elevados. Algunos ejemplos: el litro de leche a 60 NOK (7€), el litro de agua a 35 NOK (3€) o los cereales del desayuno a 45 NOK (casi 5€). Lo más barato suelen ser las verduras y la carne. El pescado es imposible de comprar (de hecho, creo recordar que no comimos en la semana entera) y el agua mejor que compres una botella o dos y las rellenes día a día con agua del grifo (que está fresca y sabe muy bien).



5.- Qué visitar y cuánto tiempo.



Nosotros estuvimos casi una semana y nos faltó tiempo para hacer muchas cosas, con lo que recomiendo un mínimo de 10 días para ver bien el sur y poder hacer más excursiones. En cuanto a la ruta que seguimos, es muy estándar, la que suelen hacer la mayoría de viajeros que visitar esta zona y supone unos 1800 kilómetros de coche, usando 2-3 ferries.



Oslo. Es la capital de Noruega y la ciudad más grande del país. Allí se encuentra la sede oficial de la monarquía, el parlamento y la sede del gobierno. También es donde se entrega el precio Nobel de la Paz y no os podéis ir sin dar un maravilloso paseo por el puerto o ver el edificio nacional de la ópera y el ballet. Muy pintoresco también son el ayuntamiento (al lado del puerto) y la Universidad de Oslo (al lado del parlamento). Se puede visitar también el Centro de Estudio del Holocausto, el Museo de Vikingos o el Museo del pueblo noruego.



Drammen. Precioso pueblo a unos 25 kilómetros al suroeste de Oslo. Perfecto para pasear por las calles del centro y por el río que lo recorre (el Drammenselva).



Subida al Preikestolen. Es una de las excursiones más bonitas que se pueden hacer. Es una montaña de relieve glaciar característico situada cerca de Tau y, arriba se llega a la denominada “roca del púlpito”, desde donde se puede ver un fiordo (Lysebotn-Forsand) precioso. El coche hay que dejarlo en un parking que cuesta unos 100 NOK (12€) y la subida son unas 2 horas de camino bastante intenso: recomendado ir en mangas cortas y ropa de deporte aunque parezca que hace algo de frío. Por tanto, hay que planear dedicarle unas 5-6 horas en total a esta excursión y comer arriba, por ejemplo, disfrutando de las vistas y reponiendo fuerzas.




Stavanger. Es una ciudad portuaria bastante típica. Recomiendo ver el puerto, dar un paseo por sus casas de madera de colores o por el Byparken, una zona verde que tiene un lago en el centro. Desde allí sale el ferry hacia Tau (desde donde se va al Preikestolen).



Bergen. Tras tomar algún que otro ferry desde Stavanger y algo más al norte, se encuentra esta ciudad que es la segunda más grande de Noruega, tras Oslo (tiene unos 260.000 habitantes). También es costera y está rodeada por los numerosos fiordos que son característicos de toda la costa oeste del país. Destacaría el paseo por el puerto (la lonja es espectacular) y la zona céntrica, con mercadillos y músicos tocando distintos instrumentos. También os podéis perder por la zona universitaria y todos los parques que la rodean.




Gol. Es un pueblo muy pequeño cercano a Hol (donde también recomiendo ir) que es famoso por sus pistas de esquí y, en verano, también por su iglesia de madera medieval del siglo XII-XIII. Cuidado porque hay una réplica para turistas con un parque temático. Insiste en ver la real (que además es gratis).



Naturaleza sin límites. Por supuesto, la recomendación de alquilar un coche la realizo por el tipo de país que es Noruega, así que aprovéchalo al máximo y párate en cualquier lago, río, cascada o pueblo perdido que te guste, desconecta y sobre todo, ¡¡pásalo lo mejor posible!!