Canadá es uno
de los países que más ganas tenía de ir y, ya os empiezo asegurando que no me
ha decepcionado. Es un país verde y moderno: en plena ciudad, y a pocos minutos
andando de los rascacielos hay parques naturales inmensos, con flora y fauna
propia: ardillas, cisnes, patos, mapaches, coyotes; todo ello en entornos con
bosques de coníferas y abetos… Es un país con enorme multiculturalidad: la
población de origen francés y británico se mezcla con un creciente número de
asiáticos, especialmente chinos de Hong-Kong (también excolonia británica), que
llegan a representar un tercio de los habitantes de la ciudad. Los aborígenes
son un grupo muy reducido (2%) y se agrupan la mayoría de ellos bajo el nombre
de “First Nations”. No obstante, uno
de los problemas más importantes es la presencia de un gran número de “homeless”
en sus calles, aunque no son agresivos, sino educados y respetuosos.
En cuanto a
seguridad: todas las zonas son muy seguras, incluso de noche, aunque haya poca
gente. La tasa de robos es mínima y aunque la presencia policial es escasa (en
6 días vi sólo un coche de policía), la vigilancia es buena (son más de policía
secreta).
La gente es
amable, encantadora, respetuosa y si le pides una dirección a cualquiera que te
encuentres por la calle, te ayudarán, incluso te acompañarán al sitio si está
cerca. En definitiva: es una ciudad cosmopolita, abierta y parecida en carácter
a los países nórdicos europeos.
1.- Acceso y
transporte.
El aeropuerto
internacional de Vancouver (YVR) recibe vuelos de todas partes del mundo: Nueva
Zelanda, Australia, Japón, China, Taiwán, Holanda, Reino Unido y, por supuesto,
USA y otras zonas de Canadá. Desde España, lo más barato suele ser viajar vía
Toronto con Air Canada (600-650€) o ir vía Amsterdam con KLM (650-800€) o vía
Londres Heathrow con British Airways (600-750€). Desde USA y otras partes de
Canadá, la compañía de bajo coste canadiense WestJet ofrece precios que rondan
los 120-200€ (ida y vuelta).
Una vez allí,
el transporte público es maravilloso: hay varias líneas de metro que recorren
los lugares más interesantes de la ciudad y el abono diario sale a unos 6€. Una
de estas líneas va desde el aeropuerto hasta Waterfront, que es el centro de
transportes de la ciudad. La red también incluye autobuses urbanos,
interurbanos y el “seabus” que
atraviesa los canales y conecta el centro con la zona norte de la ciudad. También
puedes alquilar una bicicleta: Vancouver es una de las mejores ciudades de
América y del mundo para moverse en ellas y cuenta con una extensa red de
carril bici, aunque los ciclistas también son muy respetados en carreteras.
2.- Documentación
necesaria.
Se necesita un
pasaporte con una validez superior a 6 meses para entrar como turista. Un
agente de aduanas y seguridad de fronteras te preguntará el motivo del viaje y
se te realizará un rápido control de bioseguridad (no se pueden introducir
ciertos alimentos en el país, ni animales “exóticos”). No es necesario visado,
con lo que la entrada es gratuita.
La moneda
oficial es el dólar canadiense (CAD), que actualmente, vale algo menos que un
dólar americano (USA). Es recomendable llevar algo de moneda cambiada, aunque
el uso de tarjetas de crédito y débito está enormemente extendido en todos los
comercios y en el transporte público de la ciudad.
Que no se te
olvide el adaptador de enchufes (americano con dos clavijas planas) y el seguro
médico: en Canadá la sanidad es gratuita por completo, pero sólo para los
residentes en el país, con lo que al acudir al centro de salud u hospital la
suma de dinero que se cobra a los extranjeros visitantes es elevada.
3.- Alojamientos.
Hay
alojamientos muy baratos en el centro de la ciudad: la mejor zona es Downtown,
especialmente el área que queda cerca de las estaciones de metro de Waterfront
y Vancouver City Center. El precio por noche oscila entre $25-40 por persona y
muchos hostales incluyen además cocina común, donde puedes guardar los
alimentos que compres en el supermercado y cocinarlos tú mismo como si
estuvieras en casa. Pregunta por ello, ya que es una forma muy buena de ahorrar
durante el viaje.
4.- Comida.
La cocina
canadiense tiene una clara influencia europea y, cada vez más, asiática y,
concretamente, Vancouver es un lugar excelente para comer pescados y mariscos
frescos, aunque la carne (sobre todo la roja) también es muy buena. En cuanto a
comida rápida, hay multitud de pizzerías, tiendas de sushi, establecimientos de
comida china para llevar, etc… Los precios de los productos en los
supermercados son bastante asequibles, excepto el pescado fresco (salmón a
$25-30/kilo, llegué a ver).
5.- Qué visitar y
cuánto tiempo.
Puerto y Canada Place. Una
zona fantástica para pasear que va desde el puerto comercial hasta la pequeña
península donde se encuentra Stanley Park. Al lado de Waterfront está la
oficina de turismo y Canada Place, que es un lugar donde hay exposiciones sobre
la historia de Canadá que sirve de bienvenida a los pasajeros que llegan allí desde
los cruceros del puerto. Además, hay distintas empresas que ofrecen servicios
de ferry a otras ciudades, como Victoria (a unos $70-150, pasando por zonas
donde abundan las ballenas) y se pueden contratar paseos en avión acuático por
$180-450.
Stanley Park. Es el mayor
parque urbano de British Columbia, que es el Estado canadiense en que se
encuentra Vancouver. Es recomendable que dejes 2 días para visitarlo bien:
tiene varias playas, dos lagos, zonas forestales con denso bosque de coníferas,
zonas de lodos, pesca… Además, allí se encuentra el acuario, el zoo y los tótem pulls, figuras enormes de madera.
Se pueden alquilar bicicletas a la entrada del parque, por horas, a precios
relativamente económicos (entre $6-15/hora).
Acuario de Vancouver. Contiene
una de las mayores colecciones de peces, anfibios y reptiles del oeste de
Canadá y tiene también función de conservación de especies. La entrada cuesta
$29, aunque hay descuentos para estudiantes ($20). Abre de 10h a 17h.
Burnaby Regional Park. Está
formado por un enorme lago de origen glaciar, rodeado por un inmenso bosque de
coníferas y recorrido por numerosos senderos, donde puedes encontrar (oh,
sorpresa) osos (sí, vi un oso). Como avisan los carteles, lo mejor es pasar del
oso y, por supuesto, no darle de comer. Se llega fácilmente en metro, en unos
40 minutos desde el centro de la ciudad.
Grouse Mountain. Es una
montaña de unos 1500 metros de altitud, localizada al norte de la ciudad de
Vancouver. Para llegar desde Downtown, lo más fácil es tomar el “seabus” desde Waterfront y, desde allí,
la línea 236. Una vez allí, se puede subir y bajar en teleférico (por $18) o
subir andando y bajar en teleférico (por $10). Dos cosas a aclarar: la subida a
pie son 3 horas, por un paisaje muy bello, eso sí, pero totalmente
desaconsejada para gente poca entrenada, preparada o en días de lluvia o nieve;
y, la bajada en teleférico es obligatoria.
Capitalino Lake. Está al
lado de Grouse Mountain (a unos 15 minutos en bus, línea 236) y es famoso su
puente colgante, desde el que te puedes tirar si las condiciones meteorológicas
son decentes.
Downtown. El centro de la
ciudad es la única zona de rascacielos de la misma y un lugar perfecto para los
amantes de las compras.
Elisabeth II Park. Es un
precioso parque situado al sur de la ciudad y al que se puede llegar en metro
desde el centro en unos 10-15 minutos. Contiene una flora impresionante y jardines
muy bien cuidados, además de lugares para jugar a hockey o baloncesto que están
relativamente al lado.
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