Estados Unidos
de América, el sueño americano, el país que todo el mundo desea visitar al
menos una vez en la vida. Ciertamente, a mí no me hacía una ilusión especial
(había muchos países que deseaba visitar antes), pero el destino (y mi
decisión) han hecho que acabe volviendo al Pacífico, concretamente, a la ciudad
del cine, a la ciudad de Hollywood, a Los Ángeles, en el Estado de California,
un lugar, que al igual que otros Estados, como Florida, los estadounidenses ven
como el sitio de playa ideal para pasar las vacaciones veraniegas (como el
sur de Europa para los norteños de nuestro continente).
A diferencia
de la costa este, que es mucho más europea en sus costumbres, pues se nutre en
gran medida de la población emigrante irlandesa, en la actualidad, los
ciudadanos de la costa oeste son de lo más multicultural que existe en USA: por
una parte, la gran influencia del colonialismo español y de la emigración
mexicana hace que el español sea uno de los idiomas más hablado del condado de
LA; por otra parte, el hecho de encontrarse relativamente cerca de las costas
orientales de Asia, hace que la población japonesa y china sea especialmente
abundante, aunque ciertamente, todas las culturas se mezclan en esta ciudad de
casi 12 millones de habitantes.
Una de las
cosas que más me sorprendieron de la ciudad fue la enorme desigualdad que se
muestra sin tapujos en sus calles: el metro está lleno de “homeless”, igual que
muchas de sus calles y, en barrios enteros, la drogadicción está al orden del
día. En cambio, en otras zonas de la ciudad, el lujo excesivo es el reinante,
con coches de lujo y gente cuya tarjeta de crédito echa humo. Quizás en la
vieja Europa sea exactamente igual, pero en LA se nota muchísimo más, es mucho
más visible el problema.
En cuanto a
seguridad, hay zonas muy peligrosas, especialmente de noche (grandes áreas del
este del condado son muy poco recomendables, así como el este de Downtown),
mientras que los grandes lugares turísticos son muy seguros: Beverly Hills, el
entorno del Staples Center, Santa Mónica, Paseo de la Fama o Long Beach.
1.- Acceso y
transporte.
El aeropuerto
internacional de Los Ángeles (LAX) es el segundo de mayor tránsito de vuelos
del mundo, con lo que hay muchísimas compañías que vuelan hasta allí. Desde España,
las más recomendables y económicas son Iberia (con la que fue yo), American
Airlines y Lufthansa. El billete de ida y vuelta desde Madrid o Barcelona sale
a unos 600-700€, aunque los precios pueden ser mucho mejores si estáis atentos
a las ofertas: entre 400-500€ (ida y vuelta).
Una vez allí,
mi recomendación es moverse en transporte público, pues las distancias son
enormes (atravesar la ciudad de punta a punta por autopista te puede llevar
unas dos horas) y un taxi es caro. No obstante, si a la ida que no conoces la
ciudad, llegas de noche y decides pillar uno, debes preguntar al taxista la
tarifa definitiva (para evitar timos), que suele ser fija, de unos $50-60 por
trayecto.
2.- Documentación
necesaria.
Creo que es
sabido por todos que USA es uno de los países con mayores medidas de seguridad
aeroportuarias del mundo y entrar no será ni rápido, ni sencillo. De entrada,
antes de salir debes obtener el ESTA (una solicitud de visado) electrónicamente
en esta página web de la agencia de fronteras https://esta.cbp.dhs.gov/esta/ y para
ello hay que pagar una tasa de $14. Además, la compañía aérea te pedirá todos
los datos de tu estancia en la ciudad: dirección, número de personas,
pasaporte, motivo del viaje, etc… El pasaporte debe tener una validez mínima de
6 meses; en caso contrario, debes ir a renovarlo. También es muy recomendable
llevar impresa toda la documentación de los sitios que vas a visitar y dónde te
vas a quedar con objeto de intentar convencer al agente de fronteras de que vas
de turismo y no a otras cosas. Una vez llegues a Estados Unidos, he aquí un
resumen de los controles que te realizarán:
· Control de
pasaportes: el funcionario primer aeropuerto de USA al que llegues (si
estás en tránsito, en la ciudad de tránsito) te pedirá el pasaporte y
comprobará tus datos en el ESTA. Se realiza una toma de huellas y una
fotografía de frente y, a veces, de perfil.
· Interrogatorio
sobre motivo de viaje: te preguntarán si vienes solo o acompañado, cuál es
el propósito de tu viaje, cuántos días estarás, dónde te quedarás, qué lugares
visitarás, qué estudias o en qué trabajas, si conoces a algún ciudadano
americano o tienes familia en el país… Pueden pedirte documentos que prueben
que dices la verdad, como la reserva del hotel, planificación de los sitios que
visitarás o la tarjeta de la universidad en la que estudias en tu país…
· Declaración
firmada y de bioseguridad: en el avión te darán un papel que debes
rellenar, donde te preguntan el dinero que llevas (hay que declarar cantidades
superiores a $10.000), si llevas objetos de valor o comida; en este sentido es
importante destacar que no se pueden llevar ciertos alimentos (ni en equipaje
de mano, ni facturado), como queso, derivados cárnicos, etc… y el no
declararlos conlleva una multa importante.
· Control
de rayos X y seguridad: es el típico control que te realizan cuando vas a
embarcar, pero incluye un paso por un escáner de rayos X (los que generaron la
famosa polémica sobre la intimidad) y debes descalzarte.
· Control de
equipaje. Todo el equipaje, incluido el facturado se pasa también por rayos
X y pueden pedirte que abras la maleta para una inspección detallada.
· Control de
drogas y alcohol: ante sospechas de conductas extrañas, se puede realizar,
pero no de rutina. Si los policías caninos que recorren constantemente la
terminal se paran ante ti, también te realizarán este control.
Y, después de
todo esto (que lleva algo más de una hora), saldrás a la calle o, en su
defecto, podrás tomar el próximo avión, ya en territorio estadounidense.
La sanidad es
de buena calidad, aunque muy cara. Debes contratar un seguro médico que incluya
gastos médicos de un mínimo de $60.000-120.000 y la repatriación en caso de
enfermedad grave, accidente o muerte. Se contrata por días y el precio oscila
entre 6-9€/día.
La moneda
oficial es el dólar estadounidense o dólar USA, que es una de las más usadas en
el mundo, con lo que no hay problemas para cambiar divisas: se puede hacer
antes, durante y después de la estancia. Se recomienda no hacerlo en lugares
turísticos, ya que cobran tasas excesivas por ello. El uso de tarjetas de
crédito y débito está muy generalizado, incluso en el transporte público y se
debe usar siempre que sea necesario para evitar llevar grandes cantidades de
dinero en metálico.
Se debe llevar
un adaptador de enchufes, que es el típico americano con dos clavijas planas.
No es recomendable comprarlo en el aeropuerto, donde suelen estar carísimos (yo
los llegué a ver en LAX por $20-25).
Es
recomendable entrar en la página web del ministerio de Asuntos Exteriores para
comunicar los días de viaje y localización (https://www.visatur.maec.es/viajeros/),
dada la alta frecuencia de terremotos y posibles alertas de tsunami. Las vías
de evacuación están bien indicadas en toda la ciudad, especialmente en las
playas más turísticas y son muy intuitivas (huir del mar hacia las zonas
altas).
3.- Alojamiento.
En LA los
precios de los alojamientos son excesivamente caros, sobre todo en las zonas
más turísticas. Sin embargo, no es nada recomendable quedarse en un motel cutre
a las afueras de la ciudad si no quieres ver situaciones desagradables (y
tardar 2 horas en llegar a las zonas turísticas). Por tanto, mi recomendación
es que os quedéis en la zona de los rascacielos, en el centro de la ciudad
(Downtown), por varios motivos: es una zona que, aunque no está cerca de ningún
sitio en especial, tiene todas las líneas de la red de metro cercanas, con lo
que la movilidad es muy buena; la seguridad es aceptable, incluso durante la
noche; los precios son relativamente económicos (unos $35-50 por noche).
4.- Comidas.
La comida es
barata, salvo si quieres comer sano (muchas frutas, verduras, etc…), en cuyo
caso la cosa se encarece bastante. Sin embargo, los bocadillos están a unos $2,
las pizzas grandes a $7-8, los embutidos no son caros y helados, perritos
calientes… no suelen superar los $2.
5.- Qué visitar y
cuánto tiempo.
El condado de
LA da para mucho, pero aprovechando el tiempo, más de una semana quizás sea
excesivo. Como he dicho antes, la mejor manera de moverse es en metro y bus
(hay pases diarios por $7) y el alquiler de coches no se permite a los menores
de 25-27 años, según la compañía. En cuanto a los lugares recomendados, muchos
de ellos famosos por las innumerables películas en los que salen, son los
siguientes:
Walk of Fame (Paseo de la Fama).
Es una calle de varios kilómetros donde se encuentran las estrellas de actores,
actrices o músicos que pasaron por Hollywood, además del teatro Kodak
(rebautizado como teatro Dolby) o el teatro chino. Desde allí se puede ver el
monte en que se encuentra el conocido cartel de “HOLLYWOOD” en letras de color
blanco. Para llegar, la parada de metro más cercana es “Hollywood-Highland”, de
la línea roja.
Observatorio Griffith. Se
encuentra al lado de la montaña del cartel de “HOLLYWOOD”, al norte de la
ciudad y es el lugar donde está el observatorio astronómico más importante de
California y uno de los primeros de USA. Además, desde allí, en un día claro
hay vistas privilegiadas de todo el condado de LA, con lo que es muy
recomendable subir al atardecer. La visita al museo que allí se encuentra es
totalmente gratuita el autobús cuesta sólo 50c y sale desde la estación de
metro “Vermont/Sunset” de la línea roja, al lado del hospital infantil.
Staples Center. Es el
pabellón donde juegan equipos de hockey o baloncesto, entre ellos, los Lakers o
los Clippers. Además, en la zona hay cines, centros comerciales, pantallas gigantes,
etc… Todo muy americano. Está al suroeste de Downtown y la parada de metro más
cercana es “Pico Station” de las líneas Expo y azul.
Long Beach. Es una zona
del condado de LA que administrativamente no pertenece a la propia ciudad de LA
y está situada a casi dos horas al sur del centro de la ciudad, yendo en metro,
siendo la parada más cercana “1st Street Station”, de la línea azul. Allí hay
hermosas playas con sus típicas palmeras, el lago Rainbow, el acuario de Long
Beach, el puerto… y se pueden alquilar bicicletas (unos $10-20 por hora) para dar
una vuelta por el paseo marítimo.
Venice. Es una zona de
canales, imitación de los típicos venecianos, que está a unos 15 minutos andando
de Santa Mónica beach. Realmente, es una zona residencial en la que los vecinos
tienen barquitos para recorrer sus calles y ciertamente, es algo pintoresco,
pero además de eso, tampoco hay gran cosa que ver por allí.
Santa Mónica. Yo creo que
no cabe decir nada más: muy conocida por su ambiente alternativo, lugar de
culto para los “skaters”, con pistas de baloncesto, tenis, voley playa y muchos
kilómetros para pasear, ir en bici o lo que se apetezca… Todo eso es Santa
Mónica y, por supuesto, música en las calles, comida para llevar, las famosas
casetas de madera (mil veces filmadas para numerosas películas de Hollywood) y
Santa Mónica pier, una especie de muelle que se adentra en el Pacífico y donde
puedes encontrar de todo. Muy recomendable ir al atardecer para observar la
puesta de sol y ver el ambiente vespertino. Está a unas dos horas del centro de
la ciudad, y se puede llegar en las líneas 33 y 733 de autobús, que salen desde
Downtown LA y llegan a Venice.
Beverly Hills. Está
relativamente cerca de Walk of Fame (a unos 30 minutos andando) y es donde se
encuentran las casas de las famosas estrellas de Hollywood y las tiendas más
exclusivas (algunas sólo puedes entrar con cita previa).
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